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Los beneficios terapéuticos de la MDMA

Entrevista a Michael Mithoefer

Mithoefer
Foto: Guillem Sartorio

El trastorno por estrés postraumático o TEPT está clasificado dentro del grupo de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza por la aparición de una serie de síntomas específicos tras la exposición a un acontecimiento estresante y traumático, que involucra un daño físico o es de naturaleza amenazadora o catastrófica para el individuo. El TEPT puede desarrollarse poco después en la persona que haya sido expuesta a uno o más sucesos traumáticos de diversa índole: participación en una guerra, torturas, acoso sexual o amenazas de muerte inminentes.

Michael Mithoefer es un psiquiatra especializado en el tratamiento del trastorno por estrés postraumático (TEPT). Mucho antes, durante diez años, fue médico de urgencias, hasta que en 1991 orientó su labor hacia la exploración de los estados no ordinarios de consciencia. Hizo la formación en psicoterapia transpersonal y respiración holotrópica con Stan Grof, al mismo tiempo que se formaba como psiquiatra. Después organizó durante una década talleres de respiración holotrópica junto con Ann, su mujer. También con ella empezó a principios de este milenio los estudios para el tratamiento del TEPT con psicoterapia asistida con MDMA, aunque no fue hasta marzo del 2004, tras tres años completos para conseguir todos los permisos legales, que se inició el tratamiento con pacientes. Michael y Ann finalizaron este primer estudio en el año 2009, y acaban de finalizar un segundo estudio con veteranos.

Los veteranos de guerra son normalmente los más propensos a padecer este trastorno, que es además muy resistente al tratamiento, con unos índices de recuperación muy bajos. Sin embargo, el tratamiento con MDMA ha devuelto la esperanza, como demuestran los excelentes resultados que han conseguido Michael y Ann Mithoefer con sus dos estudios para el tratamiento del TEPT con MDMA. Un éxito que está generando mucho interés en la comunidad científica, lo que ha facilitado que sea más sencillo obtener los permisos para nuevos estudios en diferentes partes del mundo, como en Suiza, Inglaterra, Israel y Canadá.

Ambos estudios se han realizado en Estados Unidos y han sido subvencionados por la Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS), una asociación sin ánimo de lucro centrada en el estudio de las aplicaciones médicas legales de diversas sustancias psicodélicas, incluyendo MDMA, LSD o ibogaína. MAPS se nutre de donaciones privadas para realizar sus investigaciones, y ha centrado gran parte de sus esfuerzos en estudiar el potencial de la psicoterapia asistida con MDMA para el tratamiento del TEPT y otros problemas emocionales. Para poder llevar a cabo sus investigaciones con MDMA, los estudios dirigidos por los Mithoefer han sido aprobados por la Food and Drug Administration (FDA), la agencia de Estados Unidos responsable de la regulación de los alimentos y medicamentos, y la Drug Enforcement Administration (DEA), la administración para el control de drogas de Estados Unidos. Y para su segundo estudio, que implicaba tratar a militares y veteranos de guerra, tuvieron que reunirse en el Pentágono con la cúpula militar de Estados Unidos.

Michael ha estado visitando España en los últimos meses, dando charlas y seminarios en Madrid y en Barcelona. En la Casa de la Convalescencia del Hospital de Sant Pau, durante un descanso del Seminario de Psicoterapia Asistida con MDMA, organizado desde el Espai Gestalt, Michael respondió a nuestras preguntas sobre sus estudios y su forma de trabajar con MDMA.

*

 

Acabas de completar con tu esposa, Ann Mithoefer, vuestro segundo estudio usando MDMA para el tratamiento del trastorno por estrés postraumático (TEPT). El primer estudio lo completasteis en el año 2009. ¿Me puedes explicar cómo fue todo el proceso?

El proyecto comenzó en enero del 2000, con una conversación que tuve con Rick Doblin, director de MAPS. Yo estaba interesado en la investigación con psicodélicos y le pregunté a Rick sobre la posibilidad de iniciar un estudio. En esa primera breve conversación decidimos que sería un estudio con MDMA para tratar el TEPT. Luego estuvimos un año trabajando en el protocolo. Tuvimos una reunión en San Francisco con un grupo de personas que habían trabajado con psicodélicos para discutir el protocolo, y después lo enviamos el 1 de octubre del 2001 a la FDA. Fue un proceso muy complejo que duró tres años hasta que conseguimos los permisos.

¿Cuánto tiempo os llevó completar el primer estudio, desde que tuvisteis el primer paciente?

Cuatro años y medio. Tuvimos el último paciente en septiembre del 2008. Llevó más tiempo del que pensábamos, en parte debido al proceso de reclutamiento. Realizamos un total de 144 entrevistas por teléfono para reclutar a las veintiuna personas que terminaron el estudio. Nuestro objetivo inicial era trabajar con veinte personas resistentes a tratamiento, y limitamos la muestra a personas con TEPT relacionado con un trauma primario, mayoritariamente personas con abusos sexuales o violación. Pero vimos que muchos veteranos tenían problemas de TEPT, y al final del estudio reclutamos un veterano. Posteriormente decidimos centrar nuestro segundo estudio en veteranos de guerra, y finalmente añadimos policías y bomberos con TEPT.

¿Cuál es el contexto en el que desarrolláis las sesiones?

Realizamos las sesiones en nuestra consulta, que es bastante espaciosa. La persona se tumba en un futón y nosotros nos sentamos a cada lado. Tenemos un baño y una cocina, así que es muy confortable. Inicialmente contábamos un espacio al lado para la enfermera y el médico de emergencia, que en nuestro primer estudio tenían que estar presentes en cada sesión.

Después estaba toda la preparación. Hacíamos dos entrevistas de preselección con cada persona. Una vez reclutados, teníamos otras dos entrevistas para conocernos mejor y prepararles. Les explicábamos el tipo de experiencias que iban a tener y nuestra aproximación a la terapia. Les animábamos a estar totalmente presentes, aceptando cualquier experiencia o contenido que pudiera emerger a lo largo del proceso, y expresando la experiencia en el mayor grado posible. Les explicábamos que era muy valioso dedicar una gran parte del tiempo de la sesión a tener la atención enfocada hacia el mundo interior y los contenidos que emergieran, y escuchando la música que les poníamos. Los pacientes generalmente estaban estirados con un antifaz en los ojos y unos auriculares puestos para escuchar la música.

Las sesiones no son muy estructuradas. La filosofía que empleamos implica seguir el proceso del paciente, el flujo de su experiencia. Les transmitimos la idea de que nosotros no estamos en la posición de saber qué va a suceder y qué es bueno para ellos, sino que estamos en una posición de facilitar y ayudar en el proceso. También introducimos el concepto del sanador interno: la idea de que la curación proviene de la inteligencia de nuestro propio interior, y que nosotros como terapeutas simplemente apoyamos ese proceso. Con la MDMA ayudamos a que el proceso y el sanador interno estén más disponibles.

¿Cuál era la dosis de MDMA que usabais en vuestro primer estudio?

Usábamos 125 mg, seguidos por otros 62,5 mg dos horas y media después. Hacíamos dos o tres sesiones de MDMA por persona.

¿Cuáles son los resultados principales de vuestro primer estudio?

La medida principal usada en el estudio era una escala muy empleada en clínica para medir TEPT, el CAPS1. Tuvimos reducciones muy dramáticas en la puntuación de este cuestionario. El grupo placebo, que recibía las sesiones de preparación, más la sesión de placebo y las sesiones de integración (realizábamos entre once y quince sesiones de integración), la misma terapia, también mostró reducciones en la escala CAPS, aunque de menor magnitud. Este resultado nos permitió ver que también influye todo el proceso de la terapia, que los resultados no dependen solamente de la administración de la sustancia.

Pero el descenso en la puntuación del CAPS en el grupo MDMA fue 33 puntos mayor que en el grupo placebo. Y alrededor del 83% de las personas del grupo MDMA dejó de cumplir los criterios de estar sufriendo de TEPT al final del estudio. Por otro lado, hicimos toda una serie de pruebas neuropsicológicas en ambos grupos antes y después de la MDMA o el placebo, y no encontramos evidencias de efectos perjudiciales a nivel de funcionamiento neuropsiquiátrico en el grupo que tomó MDMA. De hecho, encontramos mejoras en ciertos aspectos. Este fue otro resultado interesante.

¿En qué aspectos encontrasteis una mejora a nivel neurológico?

Había una mejoría global en todas las pruebas neuropsicológicas. Lo importante es que no hubo un deterioro cognitivo de ningún tipo, y sí algunas indicaciones de mejora. Pensamos que el hecho de tener un nivel menor de ansiedad después del tratamiento les permitía concentrarse más, pero no estamos seguros de cuál es el motivo. Por otra parte, estamos hablando de administrar MDMA unas pocas veces, dos o tres, en el contexto de una psicoterapia asistida con esta sustancia. Es importante ser prudentes a la hora de interpretar este resultado, que no se puede extrapolar a los casos en los que se consume MDMA un número mucho mayor de veces y en contextos recreativos.

Mithoefer

¿Hay algún otro resultado que quieras comentar?

Dos personas que estaban en invalidez volvieron al trabajo; y una tercera persona que estaba sin trabajo por su problema con el TEPT volvió a trabajar. Dos personas dejaron de fumar, algunas empezaron una práctica de yoga… Algunos señalaron grandes cambios en su vida familiar y en sus actividades. Se sentían más capaces de estar abiertos y presentes en las relaciones. En general, señalaron que tenían relaciones más satisfactorias. O empezaban a ser capaces de estar rodeadas de gente, porque algunas personas eran incapaces de salir a la calle o ir al supermercado debido a este problema. Una mujer que tenía problemas para salir sola de casa desde hacía algunos años y no trabajaba, después de las sesiones de MDMA superó este problema y cogió un trabajo en una cafetería. Hubo muchas cosas como estas. Personas que empezaban nuevas actividades. Una persona empezó a cuidar su jardín. Otra persona que tenía mucho sobrepeso empezó a correr y a cuidarse físicamente.

Pero no a todo el mundo le ayudó de la misma forma. La mayoría de las personas tuvieron una mejora muy significativa, pero un par de personas no tuvieron una mejora tan acentuada. Sin embargo, es muy alentador ver a cuántas personas puede ayudar, incluso a personas que son resistentes al tratamiento. Y especialmente teniendo en cuenta que solo realizamos dos o tres sesiones con MDMA. Creo que significa que la MDMA es algo que puede ser usado eficazmente con un número relativamente reducido de sesiones. Lo que está claro es que no es una medicina que tengas que tomar cada día durante años. Lleva un cierto número de sesiones repartidas a lo largo de cierto tiempo, pero acaba siendo muy útil.

¿Os estáis planteando nuevos proyectos con MDMA?

Tenemos varios proyectos. Estamos desarrollando un programa de entrenamiento para terapeutas que quieran hacer investigaciones con MDMA. Por otro lado, hemos redactado un manual de tratamiento a partir de nuestra experiencia durante las sesiones, de forma que un observador independiente pueda evaluar en qué grado hemos seguido el protocolo de tratamiento. Esto es importante para los nuevos estudios que ya se están realizando en diferentes lugares (Suiza, Israel, Canadá...).

¿Estáis trabajando en algún otro estudio?

Sí, hemos finalizado nuestro segundo estudio para el tratamiento de TEPT con veteranos, con resultados muy positivos, similares a los del primer estudio. Esta vez hemos empleado tres dosis diferentes de MDMA: 30 mg seguidos de 15 mg, 75 mg seguidos de 38,5 mg y 125 mg seguidos de 62,5 mg. Este estudio fue aprobado por la FDA y la DEA en el 2010, y lo acabamos de terminar. El proceso ha sido más rápido que en nuestro anterior estudio, hemos pasado de tener problemas con el reclutamiento a tener lista de espera. En ese sentido estamos muy contentos, y creemos que va a seguir siendo así en los próximos estudios que se realicen. Y tenemos un segundo estudio, ya aprobado y en marcha, para el entrenamiento de terapeutas, para que puedan tener su propia experiencia con MDMA. Creemos que es importante que los futuros terapeutas puedan tener su propia experiencia con MDMA en el mismo contexto terapéutico que empleamos en el protocolo, para así poder ver cómo funciona, qué efectos tiene, y para tener una experiencia de estar trabajando con emociones difíciles e intensas.

¿Qué diferencias y semejanzas ves entre las experiencias con respiración holotrópica y MDMA?

Son realmente similares. Muchas personas dicen que la MDMA solo toca lo personal, pero en nuestra experiencia las personas tienen experiencias transpersonales, perinatales, sensoriales..., de todas las esferas de la cartografía de Grof.

De todo el espectro.

Sí. Y las personas ven imágenes, tienen experiencias visuales. Pero no se trata de alucinaciones. Por ejemplo, ven cómo su trauma se va dentro de una burbuja; o ven su trauma dentro de una cárcel, y deciden sacarlo de ahí y trabajar con él. Hubo varias personas que dijeron: “No entiendo cómo le pueden llamar a esto éxtasis”. Todas las personas que participaron en el estudio pasaban una gran parte del tiempo adentrándose y atravesando experiencias emocionalmente muy dolorosas, para poder procesarlas, y en esos momentos no sentían una sensación de bienestar. Pero solían tener la sensación de que podrían hacerlo, cuando anteriormente se habían sentido siempre desbordados, habían tenido que evitar contactar con esas experiencias y no habían podido acceder a ellas. Esto fue muy importante. Por otro lado, a veces tenían experiencias positivas, de afirmación. Algunos de ellos se sentían felices por primera vez en su vida. O su cuerpo se sentía relajado por primera vez. Esas experiencias positivas también eran una parte importante del proceso de sanación.

¿Para qué otras condiciones crees que puede ser útil la MDMA?

Creo que tiene mucho potencial para trabajar con parejas. De hecho, estamos pendientes de la aprobación de un nuevo estudio con parejas en las que uno de los miembros tiene TEPT, y administraremos la MDMA a los dos miembros de la pareja. También puede ser útil para la depresión. Hay un estudio que acaba de empezar en California sobre la aplicación de la MDMA para tratar la ansiedad asociada a enfermedades terminales. También se está realizando un estudio en Los Ángeles para tratar la ansiedad social en personas adultas del espectro autista, dirigido por Charles Grob. Nosotros nos enfocamos en estudiar el TEPT porque creemos que es particularmente útil para esta condición, y porque primero se tiene que investigar mucho sobre una condición. Así luego será más fácil hacer más estudios y encontrar respuestas a otras preguntas.

¿Por qué crees que es muy útil para el TEPT?

Creo que tiene que ver con el nivel de activación de las personas con TEPT. Las personas que tienen un nivel de activación muy alto, con mucha ansiedad, no pueden pensar con claridad, y no puedes tener un buen proceso terapéutico con ellos. Si están con el nivel de activación muy bajo, con un embotamiento emocional, no pueden procesar. Las personas con TEPT tienden a moverse en esos dos extremos, con mucha ansiedad y problemas para procesar el trauma, o pueden hablar de él pero no hay emociones. La MDMA les da un nivel óptimo de activación, en el que pueden sentir sin verse desbordados por la ansiedad. La MDMA parece ser una buena solución para regular el nivel de activación y reducir la ansiedad.

Y publicasteis los resultados de vuestro primer estudio en una revista de mucho prestigio.

Sí, publicamos los resultadlos en el Journal of Psychopharmacology en el año 2010, una revista con un alto índice de impacto. Posteriormente publicamos un segundo artículo con los resultados del seguimiento en el 2012 en la misma revista. Desde que publicamos los resultados de este estudio, la percepción social del uso de la MDMA en psicoterapia ha cambiado sustancialmente. Hasta el punto de que el año pasado presentamos los resultados de nuestras investigaciones en el Congreso de la Asociación de Psiquiatría Americana, y la semana que viene los presentaré en el Congreso Europeo de Psiquiatría, al que he sido invitado directamente por los organizadores.

Me alegra escuchar que las cosas están cambiando.

Es mucho esfuerzo, y tomó más tiempo del que pensábamos, pero es un trabajo tremendamente gratificante poder acompañar a personas que están teniendo esas experiencias. Es también un desafío, estar ahí presente por ocho horas con personas que tienen vidas muy difíciles. Y tienes que tener mucho cuidado de ti mismo. Pero me siento muy afortunado y honrado de haber podido estar allí acompañándoles en esos momentos en su proceso. Y creo que los beneficios van en ambas direcciones. Es un trabajo que realmente merece la pena.

 
  • 1. CAPS son las siglas de Clinician Administered PTSD Scale, o escala de trastorno de estrés postraumático administrada por el clínico. Es una entrevista estructurada de 30 ítems que se emplea para cuantificar la intensidad de los síntomas del TEPT. El CAPS evalúa la presencia e intensidad de cada uno de los 17 síntomas (físicos, emocionales y cognitivos) que figuran en los criterios para diagnosticar el TEPT, incluyendo la hipervigilancia, dificultades para concentrarse, irritabilidad, recuerdos recurrentes del acontecimiento traumático, dificultades para conciliar el sueño, evitación de estímulos asociados al trauma, sensación de desapego, restricción de la vida afectiva y desmotivación, entre otros, y produce una puntuación de la severidad global de los síntomas.

Testimonios

Michael Mithoefer ha publicado los resultados de sus investigaciones sobre el tratamiento del TEPT con psicoterapia asistida con MDMA en prestigiosas revistas científicas como el Journal of Psychopharmacology, y en otras de corte más divulgativo. En estos artículos sobresalen las voces de sus pacientes, que muestran con sus impresiones el éxito de esta terapia. A continuación reproducimos algunos de estos testimonios:

“Nunca antes me había sentido como hoy me siento, este nivel de conexión amorosa. No estoy seguro de si lo podré alcanzar de nuevo sin la MDMA, pero tengo la esperanza de que es posible. Creo que es como tener un mapa aéreo, así que ahora ya sé dónde está el camino que debo seguir”.

“Cada vez que voy hacia dentro durante la experiencia es como ir viendo flores, y recojo una, y ese es el siguiente tema en el que tengo que trabajar. Y hay algunas cosas que son difíciles, pero cada vez que avanzo a través de ellas me voy sintiendo mucho mejor”.

“Ahora tengo respeto por mis emociones (en lugar de tener miedo de ellas). Lo que es más reconfortante es saber que ahora puedo manejar los sentimientos difíciles sin ser abrumado. Soy consciente, sintiendo el miedo y la ira, que no es algo tan difícil de gestionar como pensé que sería”.

“No creo que hubiera sobrevivido un año más. Es como la noche y el día para mí, en comparación con otros métodos de tratamiento. Sin MDMA nunca sabía hacia dónde tenía que ir. Tal vez una de las cosas que hace la MDMA es dejar que tu mente se relaje y poder ‘quitarte de en medio’, porque la mente está protegiéndote frente a esa lesión o trauma”.

“La experiencia fue difícil, pero mereció la pena. Fue también una experiencia muy espiritual y expansiva. Ahora siento una sensación de calma y estabilidad”.

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