Sativa inmadura
Sativa inmadura.

Los hongos en el cannabis

Este artículo se publicó originalmente en el número 262 de la revista Cáñamo España

Otoño es tiempo de setas, algo fantástico si quieres salir a buscar níscalos o champiñones pero bastante molesto si eres un cultivador de cannabis. Los hongos patógenos son el principal enemigo de las plantaciones de cannabis, especialmente cuando la floración está muy avanzada y las plantas se inclinan bajo el peso de los densos cogollos. Repasamos en este artículo las principales enfermedades que causan los hongos en las plantas de cáñamo.

Botritis (moho gris, hongo de la podredumbre)

Este hongo (Botrytis cinerea) es el mayor enemigo del cultivador de cannabis. Afecta sobre todo a los cultivos de exterior a finales de la floración, cuando los cogollos ya han engordado y su densidad hace que acumulen humedad y no se sequen fácilmente. La botritis suele aparecer como una pelusilla gris en un punto del cogollo y desde allí se extiende a gran velocidad. Si las condiciones climáticas son adecuadas (humedad elevada y temperaturas entre 15 y 20 ºC) y el cultivador no trata el problema, el hongo puede destruir una cosecha entera en apenas una semana.

Suele aparecer después de lluvias y días nublados, y ataca principalmente a las plantas con cogollos más densos. Hay variedades más resistentes y otras que se infectan con mucha facilidad. La mejor forma de combatir su aparición es cultivar variedades cuya genética les permita resistirlo.

La botritis puede destruir una cosecha entera en apenas una semana.

Las orugas devoradoras de cogollos son responsables de muchas infecciones por botritis. Al alimentarse de los cogollos van dejando excrementos y restos masticados que se enmohecen de botritis fácilmente. Una vez instalado el hongo, se extiende por el resto del cogollo en cuestión de días.

La lucha contra la botritis se lleva a cabo en varios frentes. En primer lugar, escogiendo genéticas resistentes. Además, hay que mantener las plantas libres de orugas y otras plagas, sembrarlas bastante separadas para que corra el aire entre ellas y no abusar del nitrógeno, ya que las plantas sobreabonadas se enmohecen más fácilmente. Los tratamientos preventivos son muy aconsejables, ya que es mucho más fácil evitar que aparezca el hongo que curarlo. Los mejores preventivos son: añadir hongos Trichoderma al sustrato, pulverizar propóleo, cola de caballo, Bacillus thuringiensis (para acabar con las orugas), jabón potásico y azufre.

Frisian Dew, plantación

Oídio (ceniza, blanquilla, moho blanco)

Hasta hace cuatro o cinco años, nunca había visto este hongo creciendo en el cannabis. En los últimos tiempos cada vez es más frecuente y en un momento u otro de la temporada aparece. En los cultivos de interior también se ve, especialmente cuando hay grandes oscilaciones de la humedad relativa del aire entre el día y la noche.

Es una enfermedad producida por dos hongos parásitos pertenecientes a la familia de las erisifáceas, Sphaerotheca macularis y Leveillula taurica, que ataca a todas las partes aéreas de la planta.

El hongo no penetra en los tejidos sino que permanece en la superficie, absorbiendo los nutrientes de las hojas. La infestación suele comenzar por las hojas, pero, si no se trata, acaba extendiéndose por los tallos y los cogollos, y puede llegar a destruir completamente la cosecha. Se reconoce fácilmente porque forma un polvo blanco que recubre las hojas.

En cultivos de exterior se reduce su incidencia plantando en zonas muy soleadas y sembrando las plantas bastante separadas entre sí, para que las ramas no se toquen y el aire pueda correr entre ellas.

En interior conviene mantener el extractor en funcionamiento durante la noche para que no suba demasiado la humedad, y si durante el día la humedad es demasiado baja, hay que poner un humidificador para elevarla un poco.

El control de oídio se realiza principalmente a través de tratamientos preventivos. El azufre es el antioídio más tradicional, y se usa espolvoreado o pulverizado. Es muy práctico durante el crecimiento de las plantas, pero no conviene usarlo cuando ya ha comenzado la floración, para evitar que puedan quedar restos en los cogollos. También son buenos preventivos el propóleo y la infusión de cola de caballo.

Sativa de flores moradas
Sativa de flores moradas lista para cosechar.

Mildiu

Aparece como manchas amarillentas y luego marrones en el haz (cara superior) de la hoja, que se corresponden con manchas de un moho blanquecino en el envés (cara inferior). Las hojas se van secando y acaban cayendo. Es un hongo que penetra dentro de los tejidos vegetales y, por tanto, resulta muy difícil de eliminar sin usar fungicidas sintéticos y sistémicos. Aparece principalmente cuando los días son cálidos y húmedos y las noches frescas y con lluvia o abundante rocío. El control preventivo se suele hacer pulverizando las plantas con cobre, a menudo combinado con azufre (sulfato de cobre), para prevenir mildiu, oídio y, hasta cierto punto, botritis. La infusión de cola de caballo pulverizada sobre las plantas y el uso de hongos Trichoderma en el suelo también ayudan en la prevención.

Punto amarillo

Hasta este año, nunca había visto este hongo en una planta de cannabis; esperemos que no se quede para siempre. Los hongos responsables son Septoria cannabis, Septoria neocannabina y Septoria graminum. Esta enfermedad se muestra en forma de puntos amarillos o blanquecinos sobre las hojas, suele comenzar a finales de la primavera en las hojas más bajas y desde allí progresa poco a poco hacia las partes altas de la planta. Los puntos se van agrandando y a menudo presentan bordes rojizos o marronáceos. Si la infección es grave las hojas se retuercen, se mustian y caen. No existe ningún producto para controlar este hongo, aunque se pueden usar las medidas y productos preventivos habituales: poca densidad de plantas, genéticas resistentes, añadir Trichoderma al sustrato, pulverizar con infusión de cola de caballo y con sulfato de cobre.

Planta infectada
Planta infectada de botritis y tratada con jabón potásico para secar el hongo.

Punto marrón

Es una plaga parecida al punto amarillo aunque provocada por otras especies: Phoma cannabis, P. exigua, P. glomerata, P. herbarum, P. piskorzii, P. prasadii, P. nebulosa, Ascochyta arcuata y A. cannabina. Las lesiones de las hojas son de menor tamaño que en el punto amarillo y el punto blanco. El único tratamiento que hay es prevenir con fungicidas de cobre como el sulfato cúprico.

Punto blanco

Provocado por Phomopsis ganjae, es similar al punto amarillo y al punto marrón. El punto blanco provoca lesiones de color más claro. No hay tratamiento curativo, pero los fungicidas con base de cobre ayudan en la prevención de la enfermedad.

Infección de punto blanco
Infección de punto blanco en estado inicial.

Pythium

Dos especies de este género, Pythium aphanidermatum y Pythium ultimum, dañan al cannabis. Suele atacar a las plantas muy jóvenes, incluso antes de que asomen de la tierra. Normalmente ataca al tallo principal, que se mustia y se dobla, y la planta muere en pocos días. El factor desencadenante de la infección suele ser un exceso de riego unido a la presencia de esporas en la tierra. Conviene germinar las semillas en un sustrato con buena aireación y más o menos limpio; lo mejor es usar un sustrato recién comprado de una buena marca. Dado que Pythium prefiere temperaturas frescas, no conviene germinar las plantas de exterior demasiado pronto en la primavera, es mejor esperar hasta que suban algo las temperaturas.

Fusarium

Esta familia de hongos puede causar numerosas enfermedades en el cannabis, según la especie y la zona que ataque. Suele aparecer con tiempo cálido. Hay unas seis especies de Fusarium que atacan a los tallos del cannabis produciendo lesiones, a menudo mojadas, y la zona se puede hinchar y formar heridas. Las hojas de las ramas afectadas se marchitan y necrosan, pero no se suelen caer. Si se cortan las partes afectadas se puede observar en el interior de los tallos una coloración marrón rojiza. Las plantas enfermas no deben consumirse, puesto que algunas especies de Fusarium producen metabolitos tóxicos para el ser humano; de hecho, al menos una de estas toxinas ha sido usada como arma química.

Fusarium solanii es una especie que ataca a las raíces del cannabis: el tallo se vuelve marrón en la base, las raíces se ponen rojas, se pudren y la planta se marchita. Puede atacar a plantas de cualquier edad.

Una forma curiosa de controlar la aparición de Fusarium solanii en la tierra es mezclar con el sustrato hojas secas de cannabis. Si a la hora de manicurar la cosecha secamos y guardamos todas las hojas que hemos recortado, tendremos una buena cantidad para mezclar con el sustrato de la siguiente cosecha. La dosis recomendada es de unos doscientos gramos de hojas secas por cada diez kilos de tierra.

Las plantas atacadas por Fusarium no deben consumirse, puesto que algunas especies producen metabolitos tóxicos para el ser humano.

Fusarium oxysporum produce puntos pequeños y oscuros en las hojas más bajas, que rápidamente se vuelven cloróticas (amarillean entre las venas). Las puntas de las hojas se retuercen hacia arriba y comienzan a marchitarse. Las hojas amarillean pero no se caen. El interior de los tallos se pone de color marrón rojizo pero las raíces no presentan síntomas visibles. Es un hongo que se intentó usar para erradicar plantaciones de marihuana durante las presidencias de Nixon, Reagan y Bush.

Infección avanzada de punto blanco.
Infección avanzada de punto blanco.

Cuidados generales para evitar los hongos

El cultivador debe vigilar constantemente las plantas y eliminar cualquier tejido infectado lo antes posible para evitar la extensión del hongo. Es clave deshacerse del material contaminado; se puede quemar o tirar a la basura, pero nunca dejarlo cerca de las plantas, porque podría infectar a aquellas que estén sanas. Eliminado la mayor cantidad posible de material enmohecido se reduce la posibilidad de que el hongo reaparezca al año siguiente.

Casi todos los hongos crecen más cuando el tiempo es húmedo, la tierra está empapada y las plantas poco aireadas. Conviene mantener las plantas separadas entre sí para que las ramas no se toquen. También es recomendable cortar o sostener las ramas más bajas para que no toquen el suelo.

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