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Optimización de un cultivo interior

Controlador de extracción
Controlador de extracción

La producción de cannabis en interior requiere el control de las condiciones ambientales por parte del cultivador. Al contrario de lo que ocurre en la naturaleza, en estos cultivos se puede proporcionar a las plantas las mejores condiciones posibles, a voluntad, para optimizar la producción. Para conseguir que unas semillas de marihuana para cultivo interior expresen el máximo de su potencial genético y maximizar la cosecha, hay que controlar distintos factores. Hasta que no se optimice el ambiente en el que crecen las plantas, no tiene sentido gastar en fertilizantes y aditivos.

Temperatura

El control de este parámetro se ajustará a las necesidades de la variedad, al estadio en que se encuentre la planta (crecimiento o floración) y a la concentración de dióxido de carbono de la sala. Como norma general, se mantiene la sala a 24 ºC fijos (día y noche) durante el periodo vegetativo. En cambio, durante la fase de floración la temperatura se mantiene a 26 ºC con luz y a 18 ºC en oscuridad.

Durante la fase oscura del cultivo, no debe enriquecerse la atmósfera, puesto que no hay fotosíntesis

Para controlar la temperatura existen unos variadores de potencia, a los que se enchufan los extractores e intractores. Cuando el extractor no es suficiente, se puede utilizar un aire acondicionado, con la desventaja de que el aire, ya enfriado, se desaloja por culpa de la extracción. Para evitar malgastar el aire frío, podemos apagar los extractores y enriquecer la sala con dióxido de carbono; esto lo explicaré más adelante.

Higrostato digital, conectado al humidificador
Higrostato digital, conectado al humidificador

Humedad

El grado de humedad relativa del aire determina la transpiración de las plantas. En cada estadio de vida se necesita una humedad ambiental específica. 

Fase del cultivoHumedad relativa óptima

Enraizamiento y semilleros75-90%

Crecimiento y plantas madre60-75%

Primera mitad de floración50-60%

Segunda mitad de floración40-50%

Para aumentar el nivel de humedad relativa se utiliza un humidificador conectado a un higrostato. Este regulador activa o desactiva el humidificador según se alcanza un valor programado por el usuario.

Para reducir la humedad de la sala se utiliza un deshumidificador regulable: se programa el valor deseado y se conecta el desagüe a un cubo o depósito. Esa agua es útil para el riego cuando no se dispone de un filtro de ósmosis, ya que es agua prácticamente pura.

También existe otro proceso que modifica el nivel de humedad del aire: la extracción. Para prescindir de la influencia de los extractores, se puede instalar un circuito de ventilación con reflectores cerrados, que toman el aire de fuera de la sala y lo sueltan en una sala contigua. 

Bombona de CO2, conectada a electroválvula
Bombona de CO2, conectada a electroválvula

CO2 (dióxido de carbono)

Éste es un factor que muchos cultivadores no optimizan, y es la verdadera diferencia entre un cultivo profesional y uno amateur. La concentración de CO2 en la atmósfera actual es de unas 400 partes por millón (en las grandes ciudades, algo más). 

Se cree que el cannabis evolucionó en una época en que la atmósfera estaba más cargada de este gas, por lo que las plantas responden de forma muy positiva a un enriquecimiento de la atmósfera con dióxido de carbono, hasta concentraciones superiores a 2.000 ppm.

A mayor concentración, mayor tasa fotosintética neta (las plantas crecen más). Esto es cierto siempre que los demás factores sean optimizados (luz, agua y nutrientes). Es inútil enriquecer una sala con CO2 si no hay al menos 600 vatios de luz por cada metro cuadrado de cultivo y, además, las plantas no pasan sed ni hambre. 

Durante la fase oscura del cultivo, no debe enriquecerse la atmósfera, puesto que no hay fotosíntesis. Para lograr incrementar el contenido de CO2 de la sala, existen dos accesorios de cultivo para marihuana fiables:

  • Bombonas accionadas por electroválvula.
  • Quemadores de gas.

La concentración de dióxido de carbono se va aumentando paulatinamente a medida que avanza el ciclo de cultivo. Al principio del crecimiento vegetativo se puede enriquecer a unas 800 ppm, consiguiendo unos buenos resultados. A medida que avanza la floración se programa una concentración de 2.000 ppm en el momento de máximo engorde de los cogollos.

Una vez controlados todos estos aspectos del cultivo, solo queda seguir un esquema de cultivo de una buena marca de abonos.

Controlador de dióxido de carbono
Controlador de dióxido de carbono

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