Afinidades reflexivas
Goethe
“Hombres de la fuerza expansiva de Goethe [1749-1832] llegan tan lejos como cuatro generaciones consecutivas”, afirmaba Nietzsche (Humano, demasiado humano, 1878). Hoy, comprobamos con creces esa vigencia excepcional, coherente con el propósito de “hacer imperecedero lo fugaz” (1821) y fiel al sueño de instituir una “Confederación ética mundial”. Si, tal como afirmaba en 1823, “una colección de máximas es el mayor de los tesoros”, esta página de Cáñamo vale su peso en el oro. Las diez primeras, proceden del “Diario de Otilia” (Las afinidades electivas, 1809); las once intermedias, de diferentes entregas de la serie “Arte y Antigüedad” (1821-1826); las seis últimas, del legado póstumo.
Nuestras pasiones son verdaderas ave fénix. Apenas quemada una vieja, surge una nueva de entre sus cenizas.
Mediante lo que llamamos conducta y buenas costumbres debe alcanzarse aquello que solo por la fuerza podría lograrse, y a veces ni siquiera por la fuerza.
Nunca estamos tan lejos de nuestros deseos como cuando imaginamos poseer lo deseado.
¡En cuanto alguien se declara libre, se siente condicionado. Pero si se atreve a declararse condicionado, se sentirá libre.
Hay algo terrible en un hombre excelente de quien los necios se aprovechan.
El arte se ocupa de lo difícil y de lo bueno.
Lo difícil tratado con facilidad nos transmite la impresión de lo imposible.
Las dificultades aumentan conforme nos acercamos a la meta.
Sembrar no es tan difícil como cosechar.
¿Por qué el año es a veces tan breve, a veces tan largo? ¿Por qué parece tan corto o largo en el recuerdo? Nunca de modo tan evidente como en el jardín, donde se entrelazan lo transitorio y lo duradero. Pero no hay nada tan fugaz que no deje huella.
Si me equivoco, cualquiera puede notarlo; si miento, no.
¿No está el mundo suficientemente saturado de enigmas, como para convertir los fenómenos más simples en nuevos enigmas?
Quien no conoce lenguas extranjeras, nada sabe de la propia.
La persona más feliz es aquella que logra enlazar el final y el principio de su vida.
Debemos repetir de vez en cuando nuestra profesión de fe, manifestar lo que aceptamos y lo que rechazamos; la parte contraria no deja de hacerlo.
El auténtico oscurantismo no consiste en impedir la difusión de lo verdadero, sino en poner en circulación lo falso.
Quien tolera mis defectos se convierte en mi dueño, aunque sea mi criado.
En realidad, solo sabemos cuando sabemos poco; con el saber, crece la duda.
Las reflexiones entusiastas son muy valiosas, siempre que no nos dejemos arrastrar por ellas.
El error es a la verdad, lo que el sueño a la vigilia. Salimos reanimados del error para dirigirnos de nuevo a la verdad.
¿Qué forma de gobierno es mejor? Aquella que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos.
Cuando dos personas están muy satisfechas la una de la otra, podemos estar seguros de que se equivocan.
Nadie llega tan lejos como cuando no sabe adónde va.
Si los monos experimentaran el aburrimiento, se volverían humanos.
Solo invoca la libertad de expresión quien quiere abusar de ella.
Los alemanes de los tiempos modernos tan solo consideran libertad de prensa la capacidad de menospreciarse públicamente los unos a los otros.
La técnica unida al mal gusto es la enemiga más terrible del arte.