Brotes tiernos con alcachofas crujientes, jamón ibérico y aliño cannábico de moscatel y Cherry AK
Fotos: COIMAGEN

Ponte ‘on’ con esta ensaladita templada

Brotes tiernos con alcachofas crujientes, jamón ibérico y aliño cannábico de moscatel y Cherry AK
Este artículo se publicó originalmente en el número 279 de la revista Cáñamo España

Acabaremos el invierno con estilo y haremos esta rica ensalada con un aliño que nos ayudará a viajar sin tener que pasar ni un PCR. No necesitaremos salir de casa para llegar a lugares insospechados donde podremos vivir experiencias psicotrópicas y oníricas. Es una receta muy sencilla y solo tendremos que rascarnos el bolsillo con un buen jamón.

Ingredientes para cuatro personas

Una bolsa de brotes tiernos (lechuga) de 500 g

4 alcachofas frescas grandes u 8 pequeñas

200 g de jamón ibérico del bueno

100 g de harina de trigo

½ litro de AOVE para freír las alcachofas

Sal al gusto

Vinagreta

1 copita de vino moscatel

3 copitas de AOVE

1 copita de tintura de vinagre de aceto balsámico

Sal al gusto

Elaboración

En esta ocasión vamos a viajar con la variedad Cherry AK, de Gramovatio, que regalamos en julio del año pasado: un híbrido con un setenta por ciento sativa y un treinta por ciento índica. Tiene altos porcentajes de THC y algo de CBD, y sus efectos son euforizantes, con sensaciones placenteras que recorrerán todo nuestro cuerpo. Combina sabores y aromas de cerezas maduras con especias picantes, y su consumo está recomendado para uso tanto medicinal como recreativo. Con ella vamos a elaborar una tintura de aceto balsámico. Como ya hemos explicado en otras recetas, este proceso es largo, así que tendremos que prepararlo con bastante antelación. Necesitaremos 250 ml de vinagre de aceto balsámico y unos 8 g de cogollos de Cherry AK. Meteremos los cogollos en el congelador dos días antes para que el frío nos ayude en la extracción del THC. Después los trituraremos y los sumergiremos en el vinagre. Los meteremos en la nevera y los dejaremos que maceren durante tres o cuatro días. Pasado este tiempo, los filtramos con un colador de tela y los metemos en un bote hermético. Podemos añadirle también un cogollo entero dentro del bote para potenciar el aroma y el sabor de variedad, aunque no es imprescindible.

Una vez que tenemos el vinagre cannábico preparado, podemos comenzar con la elaboración de la ensalada. Empezaremos limpiando y apañando las alcachofas. Esta magnífica flor de origen africano es una joya nutricionalmente hablando, tiene pocas calorías y es rica en vitaminas, antioxidantes y minerales. Contiene altos porcentajes de Cinarina, que es un ácido que evita la acumulación de grasa en el hígado, previene la formación de piedras en la vesícula, regula la formación de colesterol y favorece la eliminación de orina. A la hora de comprarlas, deberemos escoger las que tengan sus hojas más cerradas y sean más duras. Una buena forma de reconocerlas, como otras muchas cosas en la vida, es tocarles el rabo (tallo): si está bien tieso, serán frescas. Una vez en casa las despojamos de las hojas exteriores con las manos. Después, con la ayuda de un cuchillo, cortamos el extremo del tallo y lo pelamos de arriba abajo hasta llegar al corazón. Hay gente que lo corta y lo tira, pero yo os recomiendo que os lo comáis, ya que está rico y tiene un alto contenido en fibra. A continuación, cortamos las hojas a lo ancho, desde la parte final hasta la mitad más o menos. Por último, cortamos las alcachofas a lo largo dividiéndolas en 4 o 6 trozos, dependiendo de su tamaño.

Brotes tiernos con alcachofas crujientes, jamón ibérico y aliño cannábico de moscatel y Cherry AK

Por otra parte, ponemos el AOVE para freír a calentar en una sartén. Salamos y enharinamos las alcachofas. Cuando el AOVE esté bien caliente, añadimos con cuidado y de poco en poco los trozos y los dejamos hasta que estén dorados. Por último, los retiramos escurriéndolos muy bien y los ponemos en un plato con un papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Preparamos la vinagreta en un bol. Primero echamos el AOVE, después la tintura de aceto, la copita de moscatel y la sal al gusto. Mezclamos muy bien con una varilla manual o con un tenedor hasta que esté bien ligada y se vea como una mezcla homogénea.

Ya lo tenemos todo listo, podemos comenzar el emplatado. Cogemos los platos o los boles para montar las ensaladas. Disponemos los brotes tiernos en forma de volcán buscando el máximo volumen posible. Colocamos las lonchas de jamón alrededor y le intercalamos los trozos de alcachofas crujientes. Por último, regamos todo generosamente con nuestra mágica vinagreta y… ¡A comeeer!

Espero que os guste y disfrutéis de la travesía. ¡Hasta la próxima!

LA DOSIS CORRECTA

Se estima que medio gramo por persona si no es usuaria de cannabis es una dosis suficiente para sentir los efectos. Si eres consumidor  habitual la tolerancia hacia la sustancia activa hará que necesites el doble: un gramo. No olvides que durante la digestión el THC se convierte en una molécula más potente que propicia una experiencia retrasada y hasta tres veces más intensa que con una cantidad similar fumada. Si cuando fumamos o vaporizamos podemos apreciar los efectos a los 10 minutos y estos nos pueden durar hasta 4 horas, cuando comemos el efecto deseado tarda entre 30 y 90 minutos en mostrarse en todo su esplendor y puede llegar a mantenerse hasta 8 horas. Como es sabido, en ayunas el efecto es mayor.  Dado que no todas las hierbas son iguales y que todos somos diferentes, estos consejos sobre cantidades y efectos son orientativos. Es al comensal al que corresponde encontrar su medida. La prudencia siempre es buena consejera. 

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