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Decomisan casi dos toneladas de hachís y 55 kilos de cocaína en la Costa del Sol

La Policía Nacional, con apoyo de Europol, ha desarticulado una organización asentada en la Costa del Sol y Granada que, presuntamente, usaba empresas de transporte para transportar hachís y cocaína entre y enviarla hacia países del este de Europa. La investigación, abierta en abril de 2025, culminó con siete detenciones y la incautación de 1.837 kilos de hachís y 55 kilos de cocaína intervenidos en España y Francia.

Según la reconstrucción policial difundida a los medios, los investigados residían en viviendas de lujo, conducían vehículos de alta gama y mantenían contactos frecuentes con entornos vinculados al narcotráfico, pese a no constarles actividad laboral conocida. Esa disonancia, sumada a medidas de seguridad y encuentros repetidos, disparó la sospecha de un grupo especializado en logística de alijos.

El primer golpe llegó a finales de junio de 2025 en Alhendín (Granada). Los agentes detectaron un recinto donde se preparaba un envío de gran volumen donde el hachís iba a cargarse en contenedores, aprovechando la apariencia rutinaria de un movimiento de mercancías. El dispositivo policial permitió interceptar la carga de 1.837 kilos de hachís.

El 4 de octubre, ya en territorio francés, se localizó la caleta en la parte trasera del vehículo y se intervinieron 22 kilos de cocaína en 20 “ladrillos”, con la detención del conductor. En España, los registros posteriores terminaron con tres arrestos más, incluido el presunto líder y con otros 29 ladrillos de cocaína con el mismo sello identificativo. En total, 55 kilos de cocaína, además de vehículos, teléfonos, dinero en efectivo y armas, según la información facilitada por la policía.

Más allá del parte de sucesos, la operación vuelve a subrayar un rasgo recurrente del mercado ilícito se integra en infraestructuras comerciales. La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) advierte de que las rutas de drogas se adaptan a la presión policial y es España el país que concentra una parte mayoritaria de las incautaciones europeas de hachís, un indicador de su papel protagónico en este circuito.

Los alijos de la denominada "Operación Beluga" no viajaban en lanchas, lo hacían camuflados en la cadena de suministro y rutas que existen para el comercio legal. Ese detalle –más que el número final de detenidos– retrata el problema de fondo y la pregunta que deja es siempre la misma: qué se hace, más allá del decomiso, para salir del círculo vicioso de una guerra contra las drogas que fracasa y de una prohibición que sigue alimentando el negocio clandestino.

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