El nuevo gobierno y la regulación. Editorial #266

El nuevo gobierno y la regulación. Editorial #266

Redacción
Este artículo se publicó originalmente en el número 266 de la revista Cáñamo España

A medida que pasa el tiempo nuevos estados americanos se apuntan a la regulación de la marihuana para fines recreativos, adelantándose a la futura ley federal.

Illinois es el undécimo estado de EE UU en autorizar el consumo y venta para personas adultas y conceder el indulto a los condenados por la tenencia y venta de la hasta hora ilegal marihuana. También la marihuana medicinal tiene cada día más países que reconocen su uso; incluso un país gobernado por la derecha más estridente como es Brasil lo ha hecho recientemente.

Mientras, en España se abren las esperanzas con el nuevo gobierno de coalición PSOE-UP. Si fuese por Unidas Podemos la regulación integral del cannabis sería una realidad en esta legislatura. Recordemos las palabras del ahora vicepresidente Pablo Iglesias: “Ya se ha superado la pregunta del sí o no a la legalización de la marihuana, la idea es que ya es hora de saber el cuándo y cómo hacerlo”. Respecto al cuándo, el momento actual es inmejorable, y para el cómo cuentan ya con muchos elementos para saber lo que conviene, desde estudios basados en experiencias extranjeras de regulación hasta elaboradas propuestas promovidas por la sociedad española.

Hasta ahora todos los ministros de Sanidad, tanto socialistas como populares, han sido partidarios de que el cannabis medicinal esté bajo control exclusivo de las farmacéuticas (en algunos casos en manos de amigos cercanos a sus partidos). Amparados en la disponibilidad de medicamentos cannábicos con indicaciones concretas, los partidos mayoritarios han olvidado que en España hay miles de pacientes con dolencias para las que el cannabis tiene una aplicación terapéutica probada, y que, con la legislación actual, pueden ser llevados a juicio si cultivan, usan o llevan consigo marihuana. ¿Es que acaso es solo medicamento cuando lo certifica una farmacéutica? De la marihuana lúdica ni siquiera se han planteado la necesidad de un debate.

El nuevo ministro de Sanidad Salvador Illa proviene del PSC, un partido que ya reconoció la necesidad de regular, que participó en la elaboración y posterior aprobación de la ley catalana de asociaciones cannábicas. Esperemos que sus compañeros de partido político y del gobierno, entre los que puede tener un papel destacado Alberto Garzón, nuevo ministro de Consumo, le animen a ser realista y reconocer el derecho a decidir sobre el propio cuerpo frente a las retrógradas políticas prohibicionistas.