El periodista Lugilde habla de su depresión y de la ayuda de la psilocibina

El periodista Lugilde habla de su depresión y de la ayuda de la psilocibina

Redacción

Anxo Lugilde “ha salido del armario” de la depresión en varios medios de comunicación, y ha explicado su experiencia con el psicodélico.

Anxo Lugilde, periodista gallego que desde 1990 ha trabajado en La Voz de Galicia, La Vanguardia y RAC1, ha expresado públicamente a través de varios medios padecer depresión desde hace más de 30 años. El periodista ha explicado su historia personal para mejorar su situación con la depresión y como una forma de lucha contra la estigmatización de las enfermedades mentales. En el relato publicado en varios medios Lugilde habla de cómo un tratamiento experimental con psilocibina le curó la depresión por el periodo de un año.

En agosto del 2019 me curaron en el hospital del Mar con un colocón de psilocibina, que es el principio activo de los hongos mágicos”, explicó en una extensa crónica personal en La Vanguardia. “Fui una cobaya modelo [...] Para la jornada de la toma de la psilocibina, el 14 de agosto del 2019, vino de Galicia Xema Aguiar, mi compañera, la mujer que no conoce la maldad. [...] Aunque se desconoce la dosis que me dieron, el colocón fue brutal. Me transportó al Titicaca. Sin contar al bote de los malvados, de mis opresores, en mi barco, una golondrina de las del puerto de Barcelona de mi bisabuelo, se me aparecieron, entre otros, Xema, toda mi familia [...]”.

A pesar de haber pasado “un año maravilloso” gracias al tratamiento de psilocibina, Lugilde recayó en el estado depresivo hace unos meses. “El confinamiento me destrozó. Y la vieja compañera [la depresión], tan traicionera ella, me acabó atacando de nuevo el 6 de septiembre, el domingo de inicio de la nueva temporada del [programa de radio] Via Lliure. Me quedé en blanco. Fue horrible. [...] Me hundí de una forma brutal, por tercera vez en cuatro años, lo que acelera las crisis y las hace muy virulentas, con “unos deseos de muerte” brutales que dicen los terapeutas.

Sin embargo el periodista, con el apoyo de amigos y profesionales de la salud, ha mejorado su situación y deicidió contar su historia como parte del proceso. “Con el tratamiento de Arrojo y la ayuda increíble de Fernando Vázquez, el apoyo de los allegados de aquí y de allá, fui saliendo. [...] Y así, como si fuese un exorcismo, para conjurar el desastre del 6 de septiembre, en la madrugada del 25 de octubre grabé en catalán un mensaje a la audiencia del [programa] Via Lliure, pidiendo disculpas por mi nueva ausencia y declarándome depresivo. Es de lo mejor que he hecho en mi vida en general y en la profesional [...]”

La acogida de mi outing ha sido espectacular y me ha convencido de que los depresivos con proyección pública tenemos la obligación cívica de salir del armario, de tirar de nuestros camaradas, de romper el tabú, de saltar por encima del estigma, de luchar para que se acabe la injusticia de que una enfermedad en el cerebro sea distinta a una en el pulmón, la sangre o las piernas.”, concluye el periodista.