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Argentina estrena licencias de semillas de cannabis con la agencia aún intervenida

El Gobierno argentino creó un régimen especial de licencias para semillas, plantines y esquejes de cannabis medicinal mediante la Resolución 41/2026. La medida ordena una parte acotada del mercado mientras ARICCAME sigue intervenida y bajo críticas del sector por su funcionamiento.

La resolución publicada en el Boletín Oficial bajo el marco de la Ley 27.669 alcanza exclusivamente a los llamados "órganos de propagación" de la planta –semillas, plantines y esquejes destinados a reproducir o multiplicar Cannabis sativa L. con fines medicinales–. Quedan fuera las flores, la biomasa floral y cualquier producto derivado que implique industrialización o transformación; es decir, el permiso no abre la puerta a vender cogollos ni extractos, sino material vegetal para cultivar.

El nuevo procedimiento tampoco está pensado para quienes recién buscan entrar al sector, ya que funciona como una vía de "adecuación" para actores con antecedentes registrales vigentes ante otros organismos. La licencia habilita la obtención, conservación, acondicionamiento, transporte y comercialización nacional o internacional de ese material, estará vigente hasta el 1° de marzo de 2027 y tendrá un costo de 250.000 pesos (aproximadamente 150 euros) tanto para la tramitación inicial como para el mantenimiento anual.

Con todo, el problema institucional sigue ahí porque ARICCAME lleva más de dos años bajo intervención del Poder Ejecutivo y especialistas del sector sostienen que la agencia "nunca estuvo en funcionamiento" en un sentido pleno, sin directorio ni consejo consultivo que le dieran la forma prevista por la ley original. Esa lectura dialoga con la incertidumbre en la industria cannábica argentina, que no empezó con esta resolución ni se agota en ella.

En paralelo, buena parte de los proyectos vinculados al uso terapéutico bajo la Ley 27.350 quedó en un limbo administrativo cuando el organismo decidió circunscribir su actividad casi exclusivamente al cáñamo industrial. Los más de 1.500 amparos judiciales presentados en Argentina por las demoras en el registro explican por qué el sector recibe cada novedad con cautela antes que con aplausos.

La comparación con el sistema de licencias que Argentina creó para la industria del cáñamo resulta inevitable: otro paso técnico, útil para ordenar una parte del mapa, pero insuficiente para resolver el fondo. Argentina le dio al cannabis medicinal una puerta más angosta por donde entrar; lo que el sector sigue pidien

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