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“Boofing”, ¿una práctica peligrosa?

“Boofing”, ¿una práctica peligrosa?

Redacción

La gente se pone ciega fumando mandanga, bebiendo o metiéndose sustancias psicoactivas por la boca. Sin embargo, si uno va hasta el final del tracto digestivo, también puede meter cosas por ahí para tratar de colocarse.

El llamado “boofing” consiste, básicamente, en introducir sustancias que tengan efectos psicoactivos por el ano. Esto no tiene nada de nuevo pues algunas drogas de uso común que se venden en las farmacias van en la dirección contraria a la que la naturaleza nos ha dicho que van las cosas que entran en nuestro cuerpo. Todo ok  con los supositorios.

Lo curioso es que esta práctica es ilegal en algunos países, como los EE.UU. si la haces de manera no prescrita por un médico con las medicinas legales. Por ejemplo, si te recetan un tipo de ansiolítico y lo usas por el culo en lugar de por donde te han dicho, la policía podría detenerte, incluso aunque tengas la prescripción.

La idea del boofing no es meterse cualquier cosa, sino las drogas que mejor funcionen por ahí. Sin embargo, cabe advertir que el boofing es una técnica para drogarse bastante peligrosa. Del tipo de tener una sobredosis y morirse. Así de chungo es el boofting. El colon está afinado por siglos de evolución para absorber las propiedades de los nutrientes que pasan por ahí. Se absorben mucho más rápido que si las esnifases. Para que se entienda: hacer boofing con el alcohol te mata mientras que si lo ingieres por el camino correcto lo que vas a tener, como mucho, es resaca. Así de mal están las cosas por ahí abajo si vas al revés con lo que se come.

Además, otras drogas no solo no te pueden matar de manera instantánea, sino que al meterlas por el ano te van a destruir la membrana del colon que es esencial para que sigas vivo. Es un lío monumental para no conseguir nada que no consigas ya con una consumición tradicional. Parece que los supositorios de weed no entran en esta categoría de peligrosidad pero siempre es adecuado que lo consultes antes de hacerlo o que sean supositorios que hayan pasado los controles de sanidad necesarios.

Por lo tanto, sí, el boofing es muy poco recomendable y es bastante peligroso. Los enemas de alcohol y el uso de drogas mediante esta técnica producen daños irreparables en el cuerpo de las personas que hacen esto, llevándoles incluso hasta la muerte.