Análisis de aguas residuales y drogas: un estudio europeo realizado en varias ciudades.
El estudio coordinado por el grupo SCORE y la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) analizó muestras recogidas entre marzo y mayo de 2025 en 115 ciudades de 25 países y el balance es claro. Mientras la cocaína sigue creciendo, la ketamina registra uno de los aumentos más intensos y el MDMA cae con fuerza. En ese marco, España vuelve a aparecer en la zona alta del mapa de la cocaína, con Barcelona, Tarragona, Castelló y Valencia entre las ciudades que registran más restos de esta sustancia. Al mismo tiempo, la ketamina comienza a ocupar un lugar central. En Europa, sus cargas en aguas residuales subieron cerca de un 41 % entre 2024 y 2025 en las ciudades con series comparables. El dato no convierte automáticamente a la sustancia en la más extendida, pero deja en evidencia que no pertenece solo a nichos de fiesta muy concretos y empieza a consolidarse dentro de los usos recreativos.
Se debe tener en cuenta que la propia EUDA deja en claro que el análisis de aguas residuales sirve para estimar cantidades de droga consumida a nivel poblacional, pero no permite conocer prevalencia, frecuencia de uso, perfiles de consumidores ni pureza de las sustancias. Además, estas mediciones funcionan mejor cuando se leen junto a encuestas, urgencias, incautaciones y otros indicadores
Una pista útil para leer este mapa sin caer en caricaturas la aporta un estudio reciente de Madrid Salud y la Universidad Complutense, basado en casi 400 muestras recogidas entre diciembre de 2023 y octubre de 2025 en las ocho depuradoras de la capital, situó a Madrid por encima de Barcelona en restos de cocaína y muy por debajo en cannabis.
La decisión de Tarragona apunta en esa dirección, aunque sin clausurar el debate, ya que tras aparecer en posiciones muy altas del ranking de cocaína en años anteriores el municipio decidió retirarse del estudio y cuestionó su representatividad geográfica y de muestreo.
Por su parte, la agencia europea defendió la validez del procedimiento, mientras el caso abría un debate de fondo sobre cómo se usan públicamente estos mapas, ya sea como herramientas de salud pública o como titulares de estigma territorial.
El nuevo estudio europeo confirma una alta presencia de restos de cocaína en varias ciudades españolas y detecta también un avance sostenido de la ketamina en distintas zonas del continente. Aunque el análisis de aguas residuales no permite medir cuántas personas consumen ni con qué frecuencia lo hacen, sí ofrece una herramienta útil para seguir tendencias, comparar entornos urbanos y orientar políticas públicas con más información.