Public Health Scotland (PHS) estima que el número de residentes escoceses que iniciaron una plaza de rehabilitación residencial, con financiación pública o privada, aumentó alrededor de un 60% entre 2019 y 2026. La evaluación registra 903 residentes en la primera medición y 1.441 en la última.
El dato aparece en un informe publicado el 15 de septiembre sobre el programa aplicado entre 2021 y marzo de 2026 para ampliar el acceso a la rehabilitación residencial. En 2025/26, 18 proveedores, que gestionaban 26 centros, informaron a PHS de que 1.874 personas habían comenzado este tratamiento. De ellas, 1.441 vivían en Escocia.
Para 2019/20 se utilizaron datos de 14 proveedores y 17 centros, frente a los 18 proveedores y 26 centros de 2025/26. PHS señala además que parte del aumento puede explicarse por la apertura de dos nuevos centros durante el último ejercicio. Por eso presenta el 60% como una estimación y no como una variación exacta de una misma cobertura.
El cambio más claro aparece en la financiación. Las plazas registradas como financiadas públicamente pasaron de 542 en 2019/20 a 1.259 en 2025/26. Tras ajustar un 5% por posibles readmisiones, PHS calculó 1.196 personas con una plaza pública, 1.125 de ellas residentes en Escocia. Con ese cálculo se alcanzó el objetivo gubernamental de financiar al menos mil accesos anuales.
Sin embargo, una estadística separada del Gobierno escocés situó en octubre de 2025 la capacidad máxima en 574 camas repartidas entre 28 centros, un 35% más que las 425 registradas en 2021. Y solo el 30% de 151 profesionales con capacidad de derivación consultados en 2025 consideró que la rehabilitación residencial era fácilmente accesible.
Las barreras señaladas incluyen financiación insuficiente para comprar plazas, tiempos de espera, dificultades para acceder a desintoxicación y falta de servicios adecuados para algunos perfiles. En este contexrto, vale la pena recordar que Escocia también ha ampliado otras respuestas de reducción de daños, como la sala de consumo supervisado de Glasgow.
Tomado en conjunto, el informe describe una expansión del acceso financiado públicamente, pero no permite concluir que el aumento de plazas se haya traducido ya en mejores resultados clínicos. Además, los datos de seguimiento disponibles son parciales y muestran un resultado positivo a corto plazo en el 55% de las 827 personas con plaza pública y registro de alta, mientras que el 40% tuvo un tratamiento incompleto. Por lo mismo, el Sistema de Salud Público Escocés advierte que esta evidencia no representa a todo el sistema ni permite medir sus efectos a largo plazo.