Eso es lo que explora un estudio publicado en International Dental Journal, describiendo que, en condiciones de laboratorio, el THC mostró actividad contra Streptococcus mutans, bacteria clave en la formación de biofilm y en la producción de ácido que termina dañando el esmalte. El hallazgo no es una recomendación de consumo, sino un indicio temprano que invita a separar mito, cultura y evidencia.
Un equipo de la University of Detroit Mercy evaluó el efecto del tetrahidrocannabinol (THC) sobre Streptococcus mutans, la bacteria más asociada a las caries. El trabajo, publicado en International Dental Journal, observó que el THC inhibe su crecimiento y reduce la formación de biopelículas, lo que podría suponer que ciertos cannabinoides –en formulaciones específicas– podrían inspirar futuras estrategias anticaries.
En el laboratorio, el equipo midió la concentración mínima inhibitoria del THC y su impacto en la acidogenicidad y el biofilm de la bacteria S. mutans. Reportó que la concentración mínima es de 2 µg/mL y, desde ese umbral, una inhibición superior al 90% en la formación de biopelícula. También se observó una caída en la producción de ácido, clave en la desmineralización. En biofilms ya establecidos, el THC redujo la actividad metabólica y viabilidad a concentraciones mayores, con cambios compatibles y relacionados con alteraciones del potencial de membrana.
Si bien el dato es prometedor, conviene matizarlo ya que el consumo frecuente de marihuana, sobre todo inhalado, se asocia a sequedad bucal y a conductas que elevan el riesgo de caries. En este contexto, instancias como la American Dental Association recomiendan que los pacientes informen su consumo para ajustar prevención, hidratación, higiene y controles.
Dicho lo anterior, es importante destacar que el THC afecte a S. mutans in vitro no significa que fumar cannabis proteja los dientes. La boca es un ecosistema y la exposición real depende de saliva, dieta, tabaco, alcohol, frecuencia y tipo de producto. La posible utilidad está, si se confirma con ensayos, en formulaciones tópicas y no en el humo.
La promesa, por ahora, es mirar al cannabis con el mismo rigor que a cualquier compuesto bioactivo y separar cultura, mercado y evidencia. Si la odontología encuentra en los cannabinoides un nuevo aliado contra las caries, será gracias a la prevención, educación y acceso a cuidados.