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Jóvenes que vapean muestran menor capacidad de ejercicio

Un estudio con adultos jóvenes sanos y físicamente activos encontró que quienes utilizaban cigarrillos electrónicos con nicotina o fumaban tabaco alcanzaban menor consumo máximo de oxígeno y menor potencia durante una prueba de ejercicio que quienes no usaban ninguno de esos productos.

El trabajo, publicado en ERJ Open Research, reunió a 75 personas de entre 18 y 30 años, todas sanas y físicamente activas. Los investigadores formaron tres grupos de 25 participantes con usuarios de cigarrillos electrónicos, fumadores de cigarrillos convencionales y personas que nunca habían fumado ni vapeado. En los dos primeros grupos, el consumo se mantenía desde hacía al menos 18 meses.

Durante una prueba incremental en bicicleta, los vapeadores y fumadores alcanzaron una potencia máxima menor que el grupo de control. También registraron un consumo máximo de oxígeno de 35,1 mililitros por kilo y minuto, frente a 41,2 entre quienes no fumaban ni vapeaban.

Las diferencias no se limitaron al rendimiento máximo. Durante esfuerzos submáximos, los dos grupos consumidores mostraron peor eficiencia ventilatoria, niveles más altos de lactato, mayor sensación de falta de aire y más molestias en las piernas. También presentaron una menor dilatación mediada por flujo, una medida utilizada para evaluar la respuesta de los vasos sanguíneos. Los autores interpretan el conjunto como señales tempranas asociadas al consumo de cigarrillos electrónicos y tabaco.

El resultado añade un elemento al debate sobre el vapeo como alternativa al tabaco y su papel en estrategias de reducción de daños. También llega en un momento en que el vapeo ha superado al tabaco en Reino Unido. Este estudio no resuelve esa comparación general: mide variables fisiológicas concretas y no establece que ambos productos tengan el mismo riesgo a largo plazo.

Tampoco demuestra causalidad. Se trata de un estudio observacional y no de un ensayo en el que los investigadores asignaran a los participantes a fumar o vapear. Además, la muestra es pequeña y no permite saber cómo era la capacidad física de cada persona antes de iniciar el consumo ni cómo evolucionaría después de abandonarlo.

Hay otra frontera importante y tiene relación con  la investigación estudió cigarrillos electrónicos vinculados al consumo de nicotina. No analizó vaporizadores de cannabis, THC ni CBD, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse directamente a esos productos. Lo que sí muestran es que, incluso entre adultos jóvenes aparentemente sanos, las diferencias asociadas al vapeo de nicotina pueden hacerse visibles cuando el cuerpo tiene que rendir al máximo.

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