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La FDA fija su guía final para ensayos psicodélicos

La agencia reguladora estadounidense publicó su guía definitiva para los ensayos clínicos con medicamentos psicodélicos y fijó criterios sobre diseño, seguimiento y seguridad. El documento orienta investigaciones con psilocibina, LSD o MDMA, pero no aprueba tratamientos ni modifica por sí mismo la clasificación federal de estas sustancias en Estados Unidos.

La guía final reemplaza el borrador difundido por la FDA en 2023 y se dirige a estudios realizados bajo una solicitud de medicamento en investigación, incluidos proyectos académicos. Aunque sus recomendaciones no son jurídicamente vinculantes, expresan el criterio actual de la agencia y recuerdan que estos productos deben cumplir los mismos estándares de seguridad y eficacia exigidos a cualquier otro medicamento.

Entre los problemas metodológicos que la FDA considera decisivos es que los efectos perceptivos pueden permitir que participantes, monitores y evaluadores deduzcan quién recibió la sustancia activa, alterando expectativas y debilitando la comparación con placebo. Para reducir ese sesgo, la agencia propone evaluadores que desconozcan la asignación, cuestionarios sobre el cegamiento y comparadores activos, como dosis menores u otras sustancias capaces de reproducir algunos aspectos subjetivos de la experiencia.

A esa dificultad se suma el papel de la psicoterapia o del apoyo psicológico, cuya contribución al resultado todavía no está bien caracterizada. La FDA pide justificar el modelo utilizado, diseñar estudios que permitan distinguir el efecto del fármaco y evitar que quien supervisa la sesión participe después en la psicoterapia. El criterio se relaciona con un debate más amplio sobre la necesidad de una red de apoyo adecuada antes, durante y después de la experiencia.

Como muchas de las enfermedades estudiadas son crónicas, la agencia recomienda evaluar el efecto con un diseño doble ciego a las doce semanas y continuar el seguimiento para observar recaídas, duración de la respuesta y necesidad de nuevas dosis. El diseño más informativo, según la guía, incluiría una observación ciega a largo plazo, habitualmente de doce meses, con criterios definidos de antemano para repetir el tratamiento.

Durante la administración, la seguridad deberá apoyarse en dos monitores con funciones y cualificaciones diferenciadas. El responsable principal debe ser un profesional sanitario con formación de posgrado, experiencia clínica en psicoterapia y licencia para ejercer de manera independiente. El asistente debe contar con un título de enfermería o licenciatura y al menos un año de experiencia clínica en salud mental. Si el monitor principal no es médico, tendrá que haber un facultativo de guardia capaz de llegar al centro en quince minutos.

El consentimiento informado también deberá advertir sobre cambios en la percepción, la cognición y el juicio que pueden prolongarse durante horas, además de una mayor vulnerabilidad y sugestionabilidad. En un contexto de mayor impulso federal hacia la investigación psicodélica, la guía no anticipa la aprobación de ningún producto y solo define el problema que deberá resolver cualquier ensayo, demostrar que el beneficio observado pertenece al tratamiento y no solo a las expectativas, al acompañamiento o a la experiencia perceptible de haber recibido la sustancia.

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