La propuesta, que forma parte de una revisión del Reglamento Común de la Organización de Mercados de Productos Agrícolas, busca modificar el Anexo I del Tratado de Funcionamiento de la UE para incluir la flor de cáñamo como producto agrícola. Hasta ahora, sólo las semillas y fibras de cáñamo estaban reconocidas oficialmente, lo que limitaba su comercio, subsidios y acceso a ciertas protecciones legales.
De aprobarse, la medida otorgaría a la flor de cáñamo el mismo estatus que a otros cultivos agrícolas, permitiendo que pueda acogerse a normativas comunes de comercialización, etiquetado y apoyo financiero. Esto representaría un importante respaldo jurídico para productores y transformadores de derivados no psicoactivos del cannabis, como los ricos en CBD.
El cambio ha sido impulsado por asociaciones del sector y varios eurodiputados que defienden una regulación basada en evidencia y en los principios del mercado único. Desde organizaciones como la European Industrial Hemp Association (EIHA) se ha celebrado el avance como un hito para la consolidación del cáñamo como cultivo agrícola estratégico en Europa.
Sin embargo, el proceso legislativo aún está en sus primeras fases. La propuesta deberá pasar por revisiones del Parlamento Europeo y del Consejo antes de ser aprobada, lo que podría llevar varios meses. Aun así, el hecho de que la Comisión haya iniciado formalmente el procedimiento marca un giro relevante en la percepción institucional del cannabis no psicoactivo.
La posible inclusión de la flor de cáñamo como cultivo agrícola en la legislación europea podría significar un paso decisivo para normalizar su producción y comercio, dejando atrás el estigma que ha limitado su desarrollo. El reconocimiento institucional no es solo simbólico: también puede allanar el camino para una industria más robusta, transparente y regulada.