Durante casi una década, el consumo social quedó como la promesa inconclusa de la legalización en Massachusetts. Con el voto unánime de la Comisión, el estado define por fin cómo podrían funcionar las “salas de consumo”, aquellas que el electorado imaginó en 2016 como una suerte de sitios donde el cannabis no se limite al ámbito privado, pero tampoco se desborde hacia la informalidad.
El debate sobre estos espacios –sus límites, riesgos y potencial como herramienta de convivencia regulada– ya lo abordamos en “Salas de consumo: laboratorios sociales del cannabis legal” a propósito de cómo se han ensayado diferentes modelos para sacar el consumo del margen. La decisión de Massachusetts se inserta en esa misma discusión, ahora con un diseño que combina licencia estatal y control municipal.
El corazón de la reforma es la creación de tres licencias. La Supplemental permite que un establecimiento cannábico existente incorpore un área de consumo en su misma ubicación. La Event Organizer habilita eventos temporales con consumo autorizado bajo condiciones específicas. Y la Hospitality abre la puerta a negocios no cannábicos –como salas de espectáculos o estudios de bienestar– que, en alianza con empresas habilitadas, puedan ofrecer un espacio de consumo en sus instalaciones.
La CCC insiste en que el modelo permitirá fijar salvaguardas para prevenir sobreconsumo y conducción bajo efectos del cannabis, además prohíbe la convivencia con alcohol y tabaco dentro del espacio licenciado, exige que se corte el servicio 30 minutos antes del cierre, incorpora capacitación obligatoria con foco en reconocer intoxicación y demanda un plan de transporte coordinado con autoridades locales. También obliga a informar en el menú tiempos estimados de inicio de efectos y autoriza que el público se lleve producto no utilizado en una bolsa opaca, sellada y a prueba de niños.
Sin embargo, para que estos espacios puedan funcionar, la implementación va a depender de los municipios. Cada ciudad o pueblo debe optar por permitir el consumo social mediante referéndum. La propia Comisión advierte que, aunque las reglas ya están en vigor, aún no hay licencias disponibles porque primero debe desplegarse un plan interno con nuevas solicitudes, guías y procedimientos.