El UK Medical Cannabis Market Update 2026, publicado por Prohibition Partners, estima que Reino Unido superará los 140.000 pacientes este año. También cifra en 30.061 kilos las importaciones de 2025, registra más de 800 productos disponibles en marzo de 2026 y sitúa el mercado entre 302 y 389 millones de libras. Sin embargo, y vale la pena precisar, que son cálculos comerciales y no un registro oficial.
La duplicación de las importaciones y la ampliación del catálogo muestran un sector que ha ganado escala desde la reforma de 2018, cuando estos productos fueron reclasificados para permitir su prescripción ante necesidades clínicas no cubiertas. La horquilla actual queda, sin embargo, lejos de otras proyecciones sobre el potencial económico del cannabis medicinal británico.
El crecimiento no se ha repartido igual dentro del sistema sanitario. La Care Quality Commission, regulador sanitario en Inglaterra, informó que casi todas las prescripciones de productos no autorizados continúan en el sector independiente. En su balance de 2024 tenía registrados 35 proveedores privados. Los productos dispensados por estas clínicas aumentaron un 130 % y pasaron de 150.527 a 346.600 en un año. La cifra corresponde a productos, no a pacientes distintos.
La regulación permite prescribir estos preparados solo por indicación o bajo la dirección de un médico incorporado al registro de especialistas. La exigencia busca limitar riesgos asociados a medicamentos que, en su mayoría, no cuentan con autorización comercial, pero también ayuda a explicar el reducido número de profesionales que participa en estas prescripciones. El acceso depende así de clínicas privadas y de la capacidad de pago.
El Advisory Council on the Misuse of Drugs (ACMD) mantiene una revisión del impacto de la reforma de 2018 y prevé completarla durante el verano de 2026. Si bien el mercado británico crece con rapidez, sigue apoyado en estimaciones comerciales y en una red privada que deja al sistema público en segundo plano. Contar más productos e importaciones muestra movimiento, pero convertir ese crecimiento en acceso sanitario equitativo continúa siendo la tarea pendiente.