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República Checa fija límites claros para autocultivo y posesión de cannabis

Desde el 1 de enero de 2026, Chequia estrena un marco legal que fija, por primera vez a nivel nacional, umbrales claros para el uso adulto de cannabis con un cultivo doméstico acotado, cantidades máximas de posesión dentro y fuera del hogar y una nueva límite entre infracción administrativa y delito.

Durante años, el cannabis en Chequia se movió entre la tolerancia social, la persecución desigual y un abanico de interpretaciones policiales y judiciales que dependía, muchas veces, del criterio de turno. En 2025 el propio Gobierno reconoció que la reforma venía empujada por la necesidad de dejar de criminalizar la planta y ordenar los criterios, incluyendo el problema que muchas personas podrían ser sancionadas como falta por cultivar pocas plantas, pero terminaban enfrentando cargos más graves cuando cosechaban, secaban o procesaban el material.

La nueva normativa introduce un mensaje simple y que consiste en que las personas mayores de 21 años, ya no se exige permiso para conservar cannabis con más de 1% de tetrahidrocannabinoles (THC) en cantidades acotadas. El límite es de hasta 100 gramos dentro del domicilio (casa, departamento u otro espacio habitacional) y hasta 25 gramos fuera de él. En el mismo sentido, se permite el cultivo, cosecha o procesamiento para uso propio de hasta tres plantas, siempre que sea en un inmueble del que la persona sea propietaria o sobre el que tenga otro vínculo jurídico.

Cuando se superan estos umbrales, el texto abre un “corredor” de faltas administrativas para quienes, por ejemplo, mantengan más de 100 gramos en el domicilio o más de 25 gramos fuera de él, o cultiven más de tres plantas. Pero a partir de ciertos escalones el asunto entra de lleno al Código Penal, lo que significaría que cultivar más de cinco plantas, o poseer más de 200 gramos en el domicilio o más de 50 gramos fuera de él, ya puede configurar delito, con penas que incluyen prisión y otras sanciones.

Lo que la reforma, eso sí, no crea un mercado regulado ni autoriza venta minorista de cannabis recreativo y el debate político sobre un modelo de suministro legal queda fuera del texto. Para algunos actores del propio campo de políticas de drogas, el paso es relevante, pero incompleto ya que genera un cambio de estatus para los usuarios, pero sin cerrar la discusión de fondo sobre regulación.

En paralelo, la conversación económica vuelve a considerarse, más aún cuando un análisis académico sobre escenarios de legalización y regulación en Chequia estimó beneficios sociales netos anuales en un rango amplio, dependiendo del diseño del mercado y de la evolución de precios.

La República Checa apuesta por una estrategia donde se disminuye el castigo penal para el uso personal recortando el margen de arbitrariedad que históricamente alimenta la criminalización. Sin embargo, deja intacto el centro del problema y que tiene directa relación con el abastecimiento en manos del mercado informal. 

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