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San Francisco envía al alcalde su ordenanza de cafés cannábicos

Comienzan a funcionar los cafés de cannabis en California

La Junta de Supervisores de San Francisco aprobó una ordenanza para crear cafés cannábicos. La medida está ahora en manos del alcalde Daniel Lurie y su aprobación ampliaría el consumo social regulado, aunque también ha recibido objeciones por la exposición laboral al humo en espacios cerrados.

El expediente 260281 fue aprobado definitivamente el 14 de julio y continúa registrado en la oficina del alcalde, sin fecha ni número de promulgación. El texto crea un permiso administrado por la Oficina de Cannabis para vender cannabis y productos de cannabis para consumo dentro del establecimiento. Por ahora, la ordenanza todavía no está vigente.

Además del consumo en el local, la reforma permitiría preparar o vender comida y bebidas sin cannabis, organizar actuaciones en vivo y cobrar entradas, según la normativa de California. El alcohol y el tabaco seguirían prohibidos. Durante el primer año, solo podrían postular los comercios que ya cuenten con un permiso de venta minorista en tienda o tengan exactamente los mismos propietarios que uno de esos negocios. La medida también contempla excepciones al requisito de separación de 600 pies –unos 183 metros– que rige para comercios minoristas, y fija para los solicitantes del programa de equidad tasas de 2.000 dólares por la solicitud y 3.000 por el primer año, además de costos de tramitación por modificaciones.

Con este avance, San Francisco se suma a otras ciudades californianas que ensayan fórmulas de consumo social regulado. Sacramento ya autorizó la apertura de coffee shops, un modelo que busca convertir algunos comercios cannábicos en lugares de encuentro y no solo en puntos de venta. La expansión intenta resolver una contradicción del mercado legal. Comprar cannabis puede ser sencillo, mientras consumirlo sigue siendo difícil para turistas, inquilinos o personas que no pueden hacerlo en su vivienda.

La principal controversia está en las condiciones de trabajo. La ordenanza exime a los cafés de la prohibición municipal de fumar en establecimientos cerrados y elimina una norma local que impedía exigir a los empleados entrar en una sala de fumado como condición laboral. La legislación estatal conserva otras protecciones. Los empleadores deben pagar mascarillas de protección respiratoria, entregar información escrita sobre el humo de segunda mano e incluir esa exposición entre los riesgos analizados en sus programas de seguridad. También está prohibido fumar o vaporizar en las zonas de preparación, almacenamiento y lavado de alimentos, y la ciudad debe considerar si exige ventilación y filtración adecuadas.

Las salas de consumo pueden reducir la distancia entre la legalización y la vida cotidiana, pero su funcionamiento depende de reglas que no terminen trasladando todos los riesgos a quienes trabajan dentro. En San Francisco, el expediente queda a la espera de la alcaldía. Después vendrá la prueba más concreta: las mesas que se abran al público y el aire que respiren quienes trabajen entre ellas.

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