Pasar al contenido principal

Veteranos usan cannabis medicinal aunque lo ocultan a sus médicos tratantes

Un estudio publicado en el Journal of General Internal Medicine reunió entrevistas en profundidad con veteranos de Estados Unidos que consumieron cannabis en el último mes en estados donde es legal. Entre los hallazgos de la investigación, se destacó que muchos pacientes evitan hablar del tema con su equipo de salud del sistema de Asuntos de Veteranos (VA) por miedo, confusión normativa y falta de confianza.

La investigación, realizada por equipos vinculados a Oregon Health & Science University y al VA Portland Health Care System, escuchó a veteranos, en su mayoría, de zonas rurales de Connecticut, Michigan y Oregon. En sus relatos, el cannabis aparece como una herramienta para afrontar el estrés postraumático y recuperar la estabilidad, bajar la hipervigilancia, dormir sin sobresaltos o volver tolerable el dolor cuando otros tratamientos no alcanzan.

Pero el recorrido terapéutico rara vez pasa por el consultorio. Los participantes contaron que aprenden en conversaciones con pares –otros veteranos–, amistades, internet y, especialmente, en dispensarios. Allí, el personal termina ocupando el lugar de “orientación” sobre variedades, formas de administración y expectativas, mientras va ajustando la dosis por ensayo y error.

Esa autonomía convive con una paradoja donde el cannabis aporta a  la salud de los veteranos, pero se vuelve inconfesable dentro del VA. El estatus federal de la marihuana opera como sombra constante, junto con temores sobre posibles impactos en beneficios. También pesa la idea –extendida entre pacientes– de que el personal del VA “no puede” hablar del tema. Incluso cuando existe voluntad de conversar, aparecen obstáculos prácticos como citas muy cortas, sensación de desinterés y rotación de profesionales que dificulta construir vínculo.

Aun así, la normativa interna del propio sistema establece que los proveedores del VA deben discutir información clínica relevante sobre el uso de marihuana cuando se solicita o reporta consumo y debe ser documentado en la historia clínica. A la vez, por el marco federal, prohíbe recomendar cannabis o ayudar a tramitar el acceso a programas estatales y aclara que no se deben negar servicios del VA únicamente por participar en un programa aprobado a nivel estatal.

El estudio deja en claro que si la conversación clínica no existe, el cuidado se organiza en espacios informales, con saberes fragmentarios y sin reducción de daños institucional. El VA puede estar obligado por ley a no “prescribir” cannabis, pero también tiene margen para escuchar, informar y acompañar. Formar a los equipos, desestigmatizar el tema y reconstruir confianza podría ser tan importante ya que, según la investigación,los veteranos ya están decidiendo.

Te puede interesar...

¿Te ha gustado este artículo y quieres saber más?
Aquí te dejamos una cata selecta de nuestros mejores contenidos relacionados:

Suscríbete a Cáñamo