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Pensilvania, por la vía de la legislatura

En Pensilvania, la marihuana es ilegal y está en la Lista 1, lo que significa que se considera que tiene un importante potencial de abuso sin valor médico, a pesar de que el estado cuenta con un programa de marihuana medicinal que funciona desde el 2018.

Cuna de la independencia y la constitución, Pensilvania también es famosa por los acereros de Pittsburgh y las calles de Filadelfia. Poco a poco se ha rodeado de estados donde el cannabis es legal, con mercados recreativos plenamente establecidos como Nueva York, Nueva Jersey, Maryland y Delaware. Aquí vive mogollón de gente, trece millones de habitantes (muchos deseosos de fumar tranquilamente): es el quinto estado más poblado de la nación.

En Pensilvania, la marihuana es ilegal y está en la Lista 1, lo que significa que se considera que tiene un importante potencial de abuso sin valor médico, a pesar de que el estado cuenta con un programa de marihuana medicinal que funciona desde el 2018. Al igual que en otros estados, se tiene que tener una condición médica grave para poder obtener una tarjeta de usuario medicinal y, obligatoriamente, ser recomendado por un doctor. De otra forma, la posesión, venta y/o cultivo puede dar lugar a sanciones monetarias y de encarcelamiento según la ley estatal de Pensilvania, así que hay poco margen de maniobra.

La posesión de flor o hachís es un delito menor con una pena que va de seis a doce meses de prisión y una multa de hasta cinco mil dólares. Una segunda condena conlleva una multa máxima de veinticinco mil dólares y de dieciocho a treinta y seis meses de prisión. ¡Pa flipar! Imaginad arruinar nuestra vida por fumarnos un canuto. Pero son buena ondita, así que la condena por primera posesión es elegible para libertad condicional en lugar de ir a prisión. La distribución de treinta gramos o menos de marihuana sin compensación es un delito menor castigable con hasta treinta días de cárcel y una multa de hasta quinientos dólares. Es decir, si te pillan pasando el canuto puedes ir de vacaciones al talego. La venta de más de treinta gramos es un delito grave castigable con entre dos años y medio y cinco de cárcel y una multa de quince mil dólares. Cultivar marihuana, incluso sin intención de venderla, también es un delito grave y se castiga con la misma pena de cárcel y los quince mil morlacos.

Urge ya una nueva legislación para cambiar estas leyes arcaicas jodepeña. El cincuenta y seis por ciento de la población quiere un cambio en las leyes de acuerdo con una encuesta de Muhlenberg College. Solo una de cada cuatro personas se opone a la legalización. Una encuesta de CBS News publicada en septiembre muestra que el sesenta y seis por ciento de los votantes registrados del estado están a favor de una legislación para legalizar el cannabis para adultos.

Existen tres propuestas de los legisladores que esperan poder regular de forma más moderna el cannabis y toda la industria que esto conlleva. En el 2021, la Oficina Fiscal Independiente de Pensilvania proyectó que la legalización de la marihuana para adultos generará entre cuatrocientos y mil millones de dólares en nuevos ingresos fiscales para el estado. Así que les conviene de principio a fin, por eso hasta los republicanos se están subiendo al barco de la bonanza, pues están viendo todo el capital que se están metiendo en los bolsillos los estados vecinos.

La propuesta más factible es el proyecto de ley que presentó un dúo bipartidista de legisladores para legalizar la marihuana recreativa en el estado. La medida, el Proyecto de Ley Senatorial 846, fue presentada por el senador republicano Dan Laughlin y su colega demócrata, el senador Sharif Street, el 6 de julio, y está respaldada por miembros de los dos partidos. “El uso legal de marihuana para adultos cuenta con el apoyo de una abrumadora mayoría de residentes de Pensilvania, y esta legislación se logrará al mismo tiempo que se garantizará la seguridad y la equidad social –dijo Laughlin en un comunicado sobre el proyecto de ley–. Con los estados vecinos implementando el uso para adultos, tenemos el deber ante los contribuyentes de Pensilvania de legalizar la marihuana para evitar perder cientos de millones de dólares de nuevos ingresos fiscales y miles de nuevos empleos” –terminó relamiéndose los labios.

Si se aprueba, el proyecto de ley de doscientas veinticuatro páginas legalizaría la marihuana recreativa para adultos mayores de veintiún años, a quienes se les permitiría comprar y poseer hasta treinta gramos de cannabis. Los pacientes registrados de marihuana medicinal podrán cultivar hasta cinco plantas de cannabis para uso terapéutico personal, pero no se permitiría el cultivo doméstico de marihuana recreativa.

Los legisladores han retomado las discusiones en torno a este proyecto, en el que tratarán de dar cabida a una legislación que abarque todos los aspectos, como el perdón de condenas por delitos leves de marihuana y justicia social para que las minorías, en un estado predominantemente blanco y protestante, tengan oportunidad de negocio y sean parte de los beneficios del ocho por ciento que planean cobrar de impuestos sobre la venta. Mientras se discute la ley, esperamos en la antesala de la legalización.

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #312

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