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U-47700, el hipopótamo de los opiáceos sintéticos

Félix Tuidara

De Energy Control

U-47700

Empecemos por una metáfora un tanto rara, pero sígueme hasta el final y entenderás el porqué de tanto animal: ¿qué es más peligroso: una araña, un hipopótamo o un tiburón blanco? Las arañas están en todas partes y pueden ser muy venenosas, pudiendo ser su picadura mortal. No obstante, la mayoría no son mortales, y todos sabemos su peligro e incluso lo exageramos hasta el punto que, por si acaso, ni nos acercamos.

El tiburón blanco es otro buen candidato: una verdadera máquina de matar, depredador prehistórico, aunque seguramente nunca verás uno. Eso sí, si por casualidad nos topamos con uno, sabemos que no nos vamos a acercar ni de coña, no sea que nos coma de un bocado. Por último, nos queda el hipopótamo, animal que aparece en la película Fantasía, de Disney, con cara sonriente y un tutú. Son animales que no se conocen necesariamente por su peligro, pero que son muy agresivos, y si te acercas a uno es muy posible que no llegues a contarle a nadie la tontería que has cometido. El caso es que las arañas y los tiburones son peligrosos, pero aunque los hipopótamos también, están en un limbo de peligro donde ni se toman suficiente en serio ni se reparte suficiente información sobre ellos. Nuestra araña es la heroína (presente en todas partes, pero sus riesgos son bien conocidos), el tiburón es el fentanilo (poco común, y muy mortal). Por último, el hipopótamo es el U-47700.

El U-47700 es un opiáceo sintético, diseñado por la compañía farmacéutica Upjohn (ahora parte de Pfizer) en los años setenta. Sus efectos son parecidos a los de otros opiáceos: analgesia, euforia, depresión respiratoria, estreñimiento, reducción del deseo sexual, reducción de la ansiedad, consumo compulsivo, etc. Apareció en el mercado gris a finales del 2014 y está fiscalizado en Finlandia, Suecia, el Reino Unido y algunos estados de Estados Unidos, aunque permanece sin regular en muchos otros países. En cuanto a potencia por peso, es aproximadamente 7,5 veces más potente que la morfina, pero bastante menos potente que el fentanilo, uno de los opiáceos más potentes que se usan en la medicina.

Light

Su estructura no se parece en nada a la de otros opiáceos u opioides (aparte de ser un derivado del AH-7921, otro opiáceo diseñado por Upjohn que, a diferencia del U-47700, está fiscalizado en toda Europa). De las diferentes variantes que estudió Upjohn, es el más potente. No llegó nunca a ser usado como fármaco por causas no publicadas, pero de los dos años que lleva en circulación podemos deducir ciertas características poco favorables. Primero, solo dura entre dos y tres horas, haciendo que sea inconveniente su administración para combatir el dolor y potencialmente creando patrones de abuso y compulsividad. Segundo, parece ser especialmente dañino para las membranas mucosas y otros tejidos sensibles; muchos usuarios comentan degradación del tabique nasal, del tejido anal y colapso de venas según su ruta de administración. No es aconsejable tomarlo por vía intravenosa o intrarrectal, y si se toma por vía intranasal, limpiar bien las fosas nasales con suero después de cada toma, para reducir los daños causados por la sustancia. Por último, proporcionalmente causa más depresión respiratoria que analgesia y euforia, llevando a sus usuarios a tomar dosis más altas con objetivo de obtener los efectos deseados pero arriesgándose a una sobredosis.

Una dosis fuerte (potencialmente mortal, según el usuario) de fentanilo es más o menos 0,1 miligramos, una cantidad que apenas es visible. Aquel que consume fentanilo suele hacerlo en un formato dosificado, como, por ejemplo, parches transdérmicos destinados a uso médico. En el mercado negro el fentanilo se distribuye en cachitos de gelatina predosificados o mezclado con agua en concentraciones conocidas. A ninguna persona cuerda se le ocurriría dosificarlo a ojo. Una dosis fuerte de heroína, en cambio, son unos 75 miligramos, cantidad que (aunque no es recomendable) con un poco de experiencia más o menos se puede medir a ojímetro; 10 miligramos hacia arriba o hacia abajo no suelen significar la muerte.

Con el U-47700 algunos usuarios se confían, ya que con su uso repetido y la resultante tolerancia se llega a dosis de hasta 30 miligramos. Pero donde 30 miligramos pueden producir efectos agradables (para un usuario con alta tolerancia a opiáceos), si tiene el ojímetro mal calibrado y toma, por ejemplo, 40 miligramos, fácilmente puede presentarse una situación de sobredosis. Supongamos que es el mejor de los casos, y se llama a una ambulancia rápidamente; llegan los paramédicos y administran naloxona (resumidamente, un compuesto que temporalmente contrarresta los efectos de los opiáceos) para contrarrestar la sobredosis. Anecdóticamente hablando, van a descubrir que el U-47700 es más resistente a la naloxona que otros opiáceos, y hacen falta varias administraciones del antídoto para que sea efectivo. El minuto o dos de más que se tarda en dar el tratamiento efectivo pueden significar mayores daños para el usuario. Si alguien, aun sabiendo sus peligros, se está planteando consumir U-47700, es esencial emplear una báscula que pueda pesar miligramos, e idealmente se usaría un método como la dosificación volumétrica para obtener una mayor precisión. En caso de plantearse un consumo, es recomendable informarse muy bien y consultar en foros de expertos (como Bluelight) o a entidades que trabajan en RDR.

Pocas sustancias son inherentemente malas. Algunas tienen muy mala reputación debido a la imagen que los medios de comunicación pintan de ellas, como el a-PVP (la flakka), la desomorfina (krokodil) o la MDPV (droga caníbal). El arsénico, por ejemplo, es un veneno que nadie en su sano juicio tomaría por diversión. No obstante, tiene su uso, siendo entre 12,5 y 25 microgramos una cantidad saludable a ingerir de nuestra dieta de fuentes como las manzanas. En Energy Control somos fieles a la filosofía de distribuir información objetiva sobre drogas, ni recomendando ni demonizando su consumo. El U-47700, protagonista de este artículo, es una nueva sustancia psicoactiva, que independientemente de si es “mejor” o “peor” que otros opiáceos, reúne una serie de características que lo hacen peligroso. Además, es una sustancia de nueva aparición, y no hay suficiente información ni estudios sobre su posible toxicidad o consecuencias de su uso a largo plazo. Por su corta duración, causticidad y fuerte depresión respiratoria, merece respeto, precaución y divulgación sobre estas propiedades que hacen de él un compuesto especialmente mortífero.

Referencias

Nº 235 ya en los quioscos

Último número de la revista Cáñamo Último número de la revista Cáñamo

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