Montaigne, III

Pasma la modernidad de Montaigne. ¿Acaso debida a su trato incesante con los antiguos? ¿A que el latín, es decir, el inglés del siglo XVI, fue su lengua materna? ¿A que vivió en una Europa sumida en intensas guerras civiles y enormemente corrupta? ¿A que nunca dudó de que a un hombre libre le corresponde decir la verdad? ¿A que jamás desvió la mirada del interior de sí mismo? ¿A que supo reunir en sus Ensayos bellos e imperecederos preceptos contra los accidentes del destino?
Peligrosa daga es la mente para su propio dueño. (II, XII)
No acatar los veredictos y correr de un juez a otro para decidir sobre una misma causa deshonra la autoridad y limpieza de la justicia. (II, XII)
Si dedicáis vuestro pensamiento a querer atrapar el ser de la naturaleza humana, ocurrirá lo mismo que si queréis atrapar el agua. Lo que comienza a nacer jamás llega a la perfección del ser, pues este nacer no termina nunca. (II, XII)
Ningún bien puede deleitarnos salvo aquel para cuya pérdida estamos preparados. (II, XV)
Los medios para asaltar aumentan cada día por encima de los medios para protegerse. (II, XV)
Me considero de la especie común, excepto por el hecho de considerarme así. (II, XVII)
Puede hacerse el tonto en cualquier cosa, menos en poesía. (II, XVII)
El hambre de riquezas se agudiza más con el uso de ellas que con la escasez. (II, XVII)
Para algo sirve la desgracia. Es bueno nacer en un siglo harto depravado, pues, en comparación con los otros, se os estima virtuoso por poca cosa. (II, XVII)
El primer síntoma de corrupción de las costumbres es el destierro de la verdad. (II, XVIII)
La facilidad nos marchita. (II, XX)
Nuestros deseos rejuvenecen sin cesar. Siempre comenzamos de nuevo la vida. Estamos con un pie en la tumba y nuestros apetitos no hacen sino nacer. (II, XXVIII)
Solo puede pronosticarse lo ya sucedid0. (II, XXX)
Aquel que no estima a su mujer o a un amigo tanto como para prolongar su vida por ellos es demasiado débil y blando. (II, XXXV)
¿Qué milagro es ese de que la gota de simiente de que procedemos lleve impresas no solo la forma corporal, sino nuestras ideas e inclinaciones? ¿Dónde alberga ese número infinito de formas? (II, XXXVII)
No veo gente tan pronta a enfermar y tan lenta para sanar como aquella que está bajo la jurisdicción de la medicina. (II, XXXVII)
Encargar una purga para el cerebro os resultará más útil que para el estómago. (II, XXXVII)
La cualidad más universal de la naturaleza es la diversidad. (II, XXXVII)
Cada persona encierra la forma entera de la condición humana. (III, II)
La maldad inhala la mayor parte de su propio veneno y se intoxica con él. (III, II)
Digan lo que digan, las vidas retiradas realizan deberes tanto o más arduos que las otras. (III, II)
Reforman los vicios aparentes, conservan los esenciales. (III, II)
En cuestiones de amor, en las que actúan principalmente la vista y el tacto, se logra algo sin las gracias del espíritu, pero nada sin las del cuerpo. (III, III)
Ni en la guerra ni en la paz viajo sin libros. Es la mejor munición que he encontrado para este viaje humano. (III, III)
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