Mi primer porro

Primeros porros, primer amor

Fascinados con la publicación de Y ahora, lo importante (Caballo de Troya, 2018), los diarios rescatados de una adolescente de catorce años en la España de 1992, pedimos a su autora Beatriz Navas Valdés que nos escribiese un texto sobre sus primeros...

La primera vez que me rompieron la boca

En el cuento Solo para fumadores, Julio Ramón Ribeyro, el escritor peruano más querido en mi país por dar voz a los marginales, inventa una teoría absurda basándose en Empédocles para justificar su tabaquismo. El filósofo griego menciona el fuego...

Un canuto a media tarde

Corría el año 1973 y estudiaba mi segundo curso de químicas. Aquel piso de la calle Córcega lo ocupaban cuatro chicas de diferentes poblaciones, obligadas a residir en Barcelona por estudiar en sus universidades, únicas en Cataluña por aquel entonces...

Unas botas verdes

Mi primer porro no fue nada memorable. Al menos no tanto como el lugar: una finca al borde del mar, muy cerca de Barcelona y propiedad de la familia de uno de los integrantes del bastante numeroso grupo que decidimos probar esa sustancia de moda...

El final de la tristeza

De las fotografías que acompañan al texto, ninguna testimonia mi primera experiencia con el cannabis, que tuvo por escenario una guarida de cineastas y poetas sita en la calle de Silva, junto a la Gran Vía madrileña, en 1974.

¿Un caso de intoxicación literaria?

La tarea del historiador, en cierto modo, guarda muchas semejanzas con la del detective. Ambos intentan comprender el presente llevando a cabo una escrupulosa investigación y reconstrucción del pasado. Esta labor, sin embargo, está condicionada...

Elisa Victoria

Es primavera, pero como en Sevilla pasamos directamente del invierno al verano, llevo el culo sudado. El 2004 está siendo un año difícil de manejar. Hace solo unos meses era la pardilla del instituto y ahora que acabo de entrar en la universidad...