La convocatoria habría superado las cifras de 2025, que se estimaron en 65.000 visitantes y más de 500 expositores. Ese crecimiento refuerza el papel de Berlín como uno de los principales puntos de encuentro internacionales del sector, una evolución ya descrita en nuestra cobertura sobre el lugar de Berlín en el mapa global del cannabis.
Durante cuatro jornadas, empresas, profesionales de la salud, cultivadores, investigadores, responsables políticos y personas usuarias compartieron el mismo espacio. El primer día estuvo reservado al público profesional, mientras que las tres jornadas siguientes combinaron la exposición comercial, las conferencias y el festival.
La agenda mostró una industria cada vez más concentrada en resolver problemas concretos. De acuerdo con la cobertura realizada por Leaflit Media, los debates abordaron el acceso de pacientes, la formación médica, los estándares farmacéuticos, la eficiencia del cultivo, el comercio internacional y la estabilidad de los marcos regulatorios. La inteligencia artificial, la automatización y las tecnologías de cultivo de precisión también ocuparon un lugar relevante durante las jornadas.
El cannabis medicinal fue otro de los ejes del encuentro. Alemania se ha convertido en un mercado observado por empresas y profesionales europeos, especialmente desde que en 2024 flexibilizó el acceso terapéutico y aprobó una regulación parcial del uso adulto. El país permite la posesión limitada, el autocultivo y las asociaciones de cultivo no comerciales, pero no cuenta con un mercado general de venta recreativa.
En paralelo, el desarrollo de la telemedicina cannábica en Alemania ha ampliado el acceso a tratamientos, aunque también ha abierto debates sobre prescripción, publicidad y controles sanitarios. Estas tensiones estuvieron presentes en una feria que ya no se limita a exhibir productos, sino que funciona como espacio de discusión sobre el rumbo del sector europeo.
El crecimiento de Mary Jane Berlin refleja una normalización que avanza más allá de las leyes. La presencia conjunta de industria, pacientes, cultura y público general muestra cómo el cannabis comienza a ocupar espacios sociales que durante décadas le fueron negados por la prohibición y el estigma.