Un equipo de las facultades de Medicina y Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto, de la Universidad de São Paulo (USP), desarrolló unas gotas oftálmicas que utilizan una nanoemulsión para facilitar la penetración del CBD en el ojo y liberarlo gradualmente. La tecnología intenta sortear una dificultad conocida del cannabidiol: su baja solubilidad y la barrera que presenta la córnea para administrar sustancias por vía tópica.
El desarrollo ya pasó del laboratorio a un ensayo clínico registrado en Brasil y corresponde a un estudio fase I/II, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo para tratar el síndrome de ojo seco. Prevé 60 participantes distribuidos entre tres grupos que reciben una nanoemulsión de insulina, una formulación con CBD o un vehículo sin principio activo.
La nanoemulsión de CBD utilizada tiene una concentración de 20 mg/ml y se administra tres veces al día durante tres semanas. Entre los objetivos del ensayo están evaluar seguridad, eficacia y cambios en distintos indicadores de la superficie ocular. El registro brasileño mantiene actualmente el estudio en fase de reclutamiento y todavía no presenta resultados finales.
La USP informó que las pruebas realizadas hasta ahora mostraron una formulación menos irritante y apuntaron a posibles efectos sobre la inflamación y la presión ocular. Esos resultados, sin embargo, fueron enviados para publicación al American Journal of Ophthalmology y todavía no están disponibles en un artículo científico que permita revisar la muestra finalmente estudiada, las diferencias entre los grupos y los eventos adversos.
La investigación continúa una línea que ya había mostrado señales favorables en animales. Un estudio publicado en 2022 en International Journal of Pharmaceutics probó nanoemulsiones de CBD en ratones y encontró reducciones de determinados marcadores inflamatorios. Los propios autores señalaron entonces que era necesario establecer una pauta terapéutica adecuada en humanos.
Brasil viene ampliando además su infraestructura científica dedicada al cannabis medicinal, mientras otros desarrollos basados en CBD buscan avanzar hacia aplicaciones clínicas. El colirio de la USP se encuentra justamente en ese punto intermedio: la tecnología ya llegó a pacientes, pero serán los resultados completos del ensayo los que determinen cuánto puede ofrecer como tratamiento.