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CBD purificado se asocia con mejoras en autismo severo

Un estudio realizado en Argentina observó buena tolerancia y mejoras sostenidas en niños y adolescentes con trastorno del espectro autista severo tratados con CBD purificado como terapia complementaria. Los resultados son relevantes, aunque todavía preliminares.

Un estudio publicado en Pharmacology Biochemistry and Behavior volvió a poner el foco sobre el uso de cannabidiol en trastorno del espectro autista (TEA). La investigación siguió durante más de dos años a niños y adolescentes con cuadros severos, discapacidad intelectual y síntomas conductuales resistentes a tratamientos habituales.

El trabajo fue realizado por investigadores argentinos vinculados al Equipo de Neurodesarrollo INIZIO, en Tucumán, el Hospital General de Agudos J.M. Ramos Mejía y el Hospital de Pediatría Prof. Dr. J.P. Garrahan, ambos en Buenos Aires. La investigación evaluó CBD purificado como terapia añadida, es decir, no como reemplazo de otros tratamientos ni como una indicación general para todos los casos de TEA.

El seguimiento incluyó inicialmente a 20 pacientes de entre 3 y 18 años. De ellos, 13 completaron la evaluación prolongada, con un promedio de 27,6 meses. Según los autores, las mejoras observadas durante una primera etapa de tres meses se mantuvieron o siguieron progresando en algunos indicadores reportados por cuidadores y escalas estandarizadas, especialmente irritabilidad, retraimiento social e hiperactividad.

La diferencia central frente a otros estudios sobre cannabis medicinal y autismo es que esta investigación utilizó CBD purificado, sin THC. Los autores explican que esa decisión buscó evitar la exposición pediátrica al componente psicoactivo del cannabis. Cáñamo ya había informado sobre investigaciones previas en niños y adolescentes con TEA, donde los resultados también sugerían señales clínicas interesantes, pero insuficientes para sacar conclusiones amplias.

En materia de seguridad, los eventos adversos leves y transitorios registrados en la fase inicial –principalmente irritabilidad o menor apetito– no reaparecieron durante el seguimiento de largo plazo. Además, el estudio reportó una reducción de medicación concomitante en el 40 % de los pacientes, un dato relevante para familias que enfrentan tratamientos complejos, pero que debe interpretarse con cuidado.

Sin embargo, la evidencia disponible sobre CBD y autismo sigue en construcción. Revisiones recientes sobre cannabinoides y TEA describen resultados prometedores, pero insisten en la necesidad comprobar los resultados en ensayos clínicos más grandes, con grupos de control y seguimiento estandarizado.

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