La investigación, presentada por la neuróloga María Eugenia Balbuena Aguirre, trabajó con 16 pacientes reclutados en diferentes provincias de Argentina como Buenos Aires, Formosa, Chaco y Tucumán. El primer corte, sobre ocho casos que completaron 12 semanas, registró una baja significativa del dolor medido por escala NRS. Entre quienes usaban analgesia adicional, también cayó la necesidad de medicación de rescate. Todos recibieron la misma formulación de cannabidiol en dosis de 200 mg diarios.
Es importante destacar que el dolor neuropático central asociado a esclerosis múltiple y neuromielitis óptica suele ser difícil de tratar y afecta el sueño, la movilidad, el estado de ánimo y la posibilidad de acceder a una vida social plena. La literatura internacional ya describía esa carga, de modo que producir datos desde Argentina con seguimiento protocolizado tiene un valor que va más allá del impacto del titular.
También conviene marcar los límites. No se trata de un ensayo clínico aleatorizado ni de evidencia definitiva. Los resultados difundidos son preliminares, corresponden a una muestra pequeña y fueron presentados en la reunión anual 2025 de la European Charcot Foundation. La señal es alentadora, pero todavía no alcanza para hablar de un cambio de estándar terapéutico.
Hay además una dimensión regulatoria que no debería pasarse por alto y que tiene relación con la formulación utilizada, Convupidiol, que figura en la información pública del laboratorio como un medicamento aprobado por ANMAT para epilepsias refractarias específicas, no para esclerosis múltiple ni neuromielitis óptica.
Aun así, el estudio tiene peso sanitario, más aún considerando que en Argentina el debate sobre cannabis medicinal estuvo atravesado por urgencias, cautelas médicas y demoras regulatorias, contar con evidencia propia, dosis estandarizadas y seguimiento clínico ordenado modifica la discusión. No resuelve por sí solo el acceso ni la prescripción, pero aporta algo escaso en este campo, datos medibles surgidos de la práctica real.
Si bien no es un ensayo clínico definitivo, los datos disponibles describen una reducción del dolor en una muestra pequeña, con seguimiento de 12 semanas y resultados presentados en un congreso científico. Aun así, el trabajo aporta un antecedente local relevante sobre el uso de cannabidiol purificado en pacientes con esclerosis múltiple y neuromielitis óptica, dos cuadros en los que el dolor neuropático central suele ser persistente y difícil de tratar. En ese marco, la investigación suma una referencia concreta para futuras evaluaciones clínicas y regulatorias en Argentina.