El reporte, An Economic Analysis of the Current Medical and Future Adult-Use Cannabis Market in Hawai‘i, parte del escenario actual, donde el mercado total –sumando circuitos regulados e ilícitos– se ubicaría entre 16,5 y 32 millones de dólares mensuales. Dentro de ese universo, las ventas del programa medicinal regulado rondan los 5,3 millones al mes, donde existe un registro estatal que contabilizaba 28.735 pacientes válidos a fines de diciembre de 2025 y existen ocho dispensarios licenciados.
El informe calcula que los visitantes aportarían al menos 11,5 millones de dólares adicionales por mes. El turista nacional sería el principal motor, con un gasto promedio declarado de 124,65 dólares por viaje, mientras que el turista internacional muestra un consumo más bajo, de 12,46 dólares. A la vez, el estudio sugiere que la legalización no cambiaría mucho la decisión de viajar, porque la mayoría de encuestados en Japón y Canadá dijo que no modificaría sus planes.
Para que el cambio funcione, el documento estima que en el primer año de ventas adultas harían falta unos 65 puntos de venta, además de expandir el cultivo. También sostiene que un impuesto total del 15% sería una tasa “óptima” para recaudar sin fortalecer el mercado no regulado.
En tanto, legisladores de la Cámara y el Senado presentaron una vía para destrabar el debate mediante una enmienda a la Constitución estatal. Los proyectos HB 1624 y SB 2420 permitirían a mayores de 21 años usar y poseer una “cantidad de uso personal”, pero dejan para después la regulación de fabricación, distribución, ventas, impuestos y controles.
Si avanza, la decisión final llegaría a la elección general de noviembre de 2026. Eso sí, la Oficina de Elecciones de Hawái deja en claro que una enmienda debe ganar la mayoría entre quienes contestan la pregunta y, además, alcanzar al menos el 50% del total de boletas emitidas, incluyendo votos en blanco y sobre-marcados.