Según The Marijuana Herald, el paquete se expresa en dos proyectos –HB 1624 en la Cámara y SB 2420 en el Senado– orientados a modificar el Artículo XVI, autorizando a mayores de 21 años a usar y poseer una “cantidad de uso personal”, pero no define un mercado por sí misma. En cambio, encarga a la Legislatura regular después fabricación, distribución, ventas, posesión, impuestos y controles. El medio también reporta que la autorización podría regir desde mediados de 2027 y siempre condicionada a que el Congreso estatal dicte las reglas concretas.
La Oficina de Elecciones de Hawái explica que una enmienda constitucional sometida a voto debe obtener mayoría entre los votos válidamente contabilizados en esa pregunta y, además, alcanzar al menos 50% del total de boletas emitidas en la elección, incluyendo votos en blanco y sobre-marcados. En la práctica, esto vuelve decisiva la participación dentro de la propia consulta ya que no basta con “ganar” entre quienes responden.
El debate ocurre sobre un piso medicinal que ya es significativo, pero que convive con fricciones de acceso y con el mercado ilícito. El medio Aloha State Daily recogió reparos desde el sector cannábico. quienes cuestionaron que se traslade el tema al electorado sin resolver antes el diseño fino del sistema y advirtió que la transición podría dejar en desventaja a productores locales. Karlyn Laulusa, CEO de Noa Botanicals, apuntó a las barreras del programa medicinal –como la consulta médica previa– y al incentivo que empuja a parte del consumo hacia circuitos no regulados.
Si la enmienda llega a noviembre de 2026, Hawái podría trasladar el debate desde la discusión parlamentaria hacia un veredicto popular con reglas de aprobación exigentes. Pero incluso un “sí” no sería el final y, más bien, sería el punto de partida para escribir el detalle donde quede establecido quién puede producir y vender, cómo se controla, y cómo se reduce el mercado ilegal sin castigar a los mismos de siempre.