El cannabis medicinal dispensado mediante recetas privadas alcanzó una nueva escala en Inglaterra durante 2025. Las farmacias registraron 1.701.064 ítems de cannabis medicinal en prescripciones privadas, frente a 668.511 en 2024, según datos del NHS Business Services Authority (NHSBSA).
Aunque vale la pena precisar que en los registros británicos, un “ítem” no equivale a un paciente ni necesariamente a una receta completa, sino a cada producto que aparece consignado en un formulario de prescripción. Por eso, los 1,7 millones no representan personas tratadas, sino registros de productos prescritos.
Además, buena parte de estos productos pertenecen a la categoría que el sistema británico denomina unlicensed cannabis medicines lo que no significa que sean ilegales o que se vendan sin control. Se trata de preparados que pueden prescribirse legalmente como cannabis medicinal, pero que no cuentan con una licencia de comercialización equivalente a la de un medicamento convencional aprobado para venta general.
En 2023 se contabilizaron 282.979 ítems; en 2024 fueron 668.511 y en 2025 llegaron a 1.701.064. El aumento entre los dos últimos años fue del 154 %, fenómeno que veníamos observando en el mercado británico, como el volumen de cogollos dispensados e identificados creció con fuerza entre 2022 y 2024.
La reforma abrió una vía legal que antes estaba fuertemente restringida, aunque el acceso no se integró de manera equivalente en el sistema público de salud. Ya en 2021, el Parlamento británico debatía las dificultades del modelo, en un contexto en el que el cannabis medicinal era legal pero el acceso efectivo se concentraba en pacientes capaces de pagar consultas y tratamientos privados.
Ese desajuste ayuda a explicar por qué el crecimiento del cannabis medicinal británico se ha desarrollado con tanta fuerza en el ámbito privado. El contraste con el NHS ha sido especialmente evidente: en 2023, se produjo el primer tratamiento con cogollos de cannabis medicinal que fue financiado por la sanidad británica, después de años de acceso muy limitado por esta vía.
El dato de las prescripciones privadas describe, por tanto, algo más que la expansión de un mercado, permitiendo observar hasta qué punto reconocer un tratamiento en la legislación y garantizar su acceso efectivo son procesos distintos.
El modelo está además bajo revisión y el Advisory Council on the Misuse of Drugs (ACMD) está analizando actualmente los efectos de la reforma de 2018, incluidos sus resultados previstos y sus posibles consecuencias no intencionadas.
La experiencia inglesa ha mostrado una rápida transformación y permitir legalmente la prescripción de cannabis medicinal abrió una vía de acceso que antes estaba bloqueada por políticas prohibicionistas, pero que esa vía dependa en gran medida del circuito privado plantea quién puede realmente acceder a ellos.