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Pink Buffalo: el mito tailandés detrás de un cubensis global

La llamada Pink Buffalo (o Thai Pink Buffalo) circula hoy como un nombre propio dentro del universo de la especie Psilocybe cubensis. La leyenda de su origen la ubica en Koh Samui, al sur de Tailandia y muestra cómo una historia local puede transformarse en una etiqueta global cuando entra en la cadena del turismo, los foros y el mercado de esporas.

El medio especializado DoubleBlind ubica el relato en Koh Samui y Koh Phangan, dos islas marcadas por el turismo y las recolecciones estacionales. Es en ese contexto que se instaló el nombre Pink Buffalo, al hongo cubensis que aparece en zonas rurales, a menudo sobre estiércol de búfalo. 

El origen, sin embargo, también se vincula a la figura del micólogo John Allen a quien suele mencionarse como el que popularizó y “catalogó” el nombre hacia fines de los 90 y comienzos de los 2000. Otros relatos también incluye al también micólogo Milo Zverino como uno de sus descubridores, según detalla el artículo de DoubleBlind. 

Sin embargo, hablar de “cepas” como si fueran variedades estables puede ser, muchas veces, más marketing que ciencia. Distinguir  la especie  Psilocybe cubensis “al ojo” es difícil y los rasgos visibles varían incluso dentro del mismo nombre comercial. Sin pruebas genéticas y criterios compartidos, las diferencias dejan de ser claras y quedan en el aire.

En paralelo, circulan descripciones de un viaje “amable” o “suave”. DoubleBlind las registra, pero recuerda que la experiencia con psilocibina depende del contexto, el estado mental y la compañía tanto como del hongo. Además, la potencia puede cambiar entre cosechas y ejemplares. Sin mediciones de principios activos, comparar “más fuerte” o “más ligero” es, en gran medida, comparar expectativas.

Mientras las esporas se venden a menudo como material “para microscopía”, la germinación y el cultivo siguen prohibidos en muchos lugares. En Tailandia, en cambio, desde 2024 existen ajustes regulatorios para habilitar el uso de psilocibina (y opio) en investigación y tratamiento bajo condiciones específicas, abriendo la puerta a ensayos clínicos lo que no equivale a una legalización amplia.

Pink Buffalo es una expresión de un mercado donde los nombres se expanden más rápido que la información comprobable, así que no conviene dar por sentados efectos o potencias solo por la etiqueta. Por eso vale recordar que, a falta de estandarización y de testeo genético accesible, buena parte de las supuestas diferencias entre ‘cepas’ queda en el terreno de la anécdota.

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