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Reclasificación federal agita el mercado cannábico estadounidense

El 18 de diciembre de 2025, una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump instruyó al fiscal general a completar “de manera expedita” el proceso para mover el cannabis de la Lista I a la Lista III de la ley federal de sustancias controladas. El cambio todavía no está cerrado, pero la señal política ya operó como catalizador en un mercado estadounidense donde las fusiones y adquisiciones volvieron a acelerarse, como si la industria estuviera comprando tiempo antes de que cambie la norma.

El expediente que hoy se intenta destrabar comenzó en mayo de 2024, cuando el Departamento de Justicia presentó una propuesta formal para reubicar a la marihuana en la Lista III. Según la propia Casa Blanca, la norma en discusión recibió cerca de 43.000 comentarios públicos y quedó pendiente de una audiencia ante un juez administrativo. De acuerdo con el Drug Enforcement and Policy Center (Ohio State University), esa audiencia estaba programada para el 21 de enero de 2025, pero fue pospuesta el 13 de enero de ese año mientras se resuelve una apelación dentro del procedimiento.

Durante este periodo de alta incertidumbre, el dinero se ha estado moviendo. Un reporte de Newsweed describe una ola de consolidación que encontró en la orden del 18 de diciembre el empujón final. Entre los acuerdos figura la compra de Eaze por parte de Vireo Growth, en una operación en acciones valorada en 47 millones de dólares. Eaze, que supo ser presentada como “el Uber del cannabis”, aporta una red de delivery que habría procesado más de 12 millones de pedidos y suma presencia minorista en California, Florida y Colorado.

La apuesta también tambien toca al mercado de comestibles, estimado en 4,8 mil millones de dólares y que entró en una fase de reacomodo con el anuncio de la adquisición de Grön por parte de Wyld, mientras Sunderstorm (KANHA) compró la marca Lime, especializada en pre-rolls. El patrón sugiere un giro desde la expansión territorial hacia marcas, propiedad intelectual y modelos con ventas ya en marcha.

Hay otro motivo para esta carrera y tiene que ver con los impuestos. En EEUU, una regla federal conocida como 280E hace que muchas empresas de cannabis no puedan descontar gastos básicos como sueldos, arriendos o marketing. Un análisis del Congressional Research Service señala que, si la marihuana pasa a la Lista III, esa traba podría dejar de aplicarse y el negocio respiraría en lo contable. La pregunta de fondo, entonces, no es solo qué dirá la clasificación final, sino quién llega vivo a esa orilla –y qué tipo de industria se consolida en el camino.

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