El trabajo, publicado en Journal of Cannabis Research, analizó datos de una instalación de 2.782 metros cuadrados. Los investigadores compararon 100 plantas autoflorecientes cultivadas durante unos 60 días, con 90 fotoperiódicas que permanecieron entre 74 y 85 días en el invernadero.
Las fotoperiódicas registraron una producción media superior. El estudio reportó 157 gramos por planta para las automáticas y 659 gramos para las fotoperiódicas, aunque las mediciones no se realizaron exactamente del mismo modo. En las primeras se empleó masa seca, mientras que en las segundas se trabajó con peso húmedo después de retirar tallos y ramas. Parte de la comparación final depende, por tanto, de estimaciones destinadas a hacer equivalentes ambos datos.
La diferencia también apareció en el modelo económico. Con un precio supuesto de 573 dólares por kilo de flor seca y rendimientos estimados de 18 gramos por automática y 82 gramos por fotoperiódica, el sistema autofloreciente arrojó una pérdida anual de 1,48 dólares por pie cuadrado. El fotoperiódico produjo un retorno positivo de 7,18 dólares.
La rapidez de las automáticas no compensó su menor producción en el escenario base. El modelo proyectó cinco ciclos anuales para estas plantas y cuatro para las fotoperiódicas. Las primeras requirieron menos poda y tutorado, pero la mano de obra representó el 52% de sus costes variables. En las fotoperiódicas, el principal gasto fueron los clones, con un 56%, mientras que el trabajo concentró el 34%.
Es importante destacar que estos resultados no resuelven qué tipo de planta conviene en cualquier instalación porque la elección entre semillas, esquejes y automáticas depende también del espacio, la capacidad de controlar la iluminación, el precio del material vegetal y el destino de la cosecha. Además, las plantas estudiadas pertenecían a genéticas distintas y fueron cultivadas en meses diferentes.
Pero más allá de los cuestionamientos, el aporte del trabajo es la incorporación de datos de una explotación real a una discusión dominada por estimaciones comerciales, aunque en esta pasada se demostró que la velocidad de un ciclo puede ser una ventaja, pero solo se traduce en rentabilidad cuando el rendimiento, los costes y el precio de venta acompañan.