El ensayo, publicado en Journal of Cannabis Research, incluyó a 69 pacientes atendidos por dolor radicular agudo en el Hadassah Hebrew University Medical Center de Jerusalén. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente entre una dosis alta, una dosis baja y un placebo, mientras tenían acceso a morfina intravenosa mediante una bomba controlada por ellos mismos.
Quienes recibieron la dosis alta –19,8 miligramos de THC, 19,8 de CBD y 3 de terpenos– consumieron en promedio 17,4 miligramos de morfina durante las 24 horas siguientes. En el grupo placebo la media llegó a 33,2 miligramos. La diferencia fue estadísticamente significativa, mientras que la dosis baja, con 9,9 miligramos de THC y CBD, no mostró el mismo resultado.
La intensidad del dolor, sin embargo, se mantuvo en niveles similares entre los tres grupos. Las puntuaciones medias fueron de 5,1 para el placebo, 5,5 para la dosis baja y 5,4 para la dosis alta. Los investigadores interpretaron el resultado como un posible efecto de ahorro de opioides: los pacientes utilizaron menos morfina sin registrar un aumento del dolor.
El trabajo se suma a la investigación sobre cannabinoides y analgesia, un terreno donde los resultados dependen de la formulación, la dosis y el tipo de dolor estudiado. En Cáñamo hemos recogido artículos donde surge evidencia observacional sobre cannabis y reducción del consumo de otras sustancias, incluida la morfina, aunque el nuevo estudio aporta un diseño experimental y aborda específicamente dolor radicular agudo y consumo de morfina durante una ventana de solo 24 horas.
Entre los efectos adversos registrados hubo episodios transitorios de alucinaciones en tres participantes, uno del grupo de dosis alta y dos del de dosis baja. Es importante destacar que esta investigación tampoco permite trasladar el resultado a cualquier producto de cannabis o a otros cuadros de dolor, porque probó una formulación y unas dosis determinadas en un grupo reducido de pacientes.
Bazelet Group suministró los medicamentos utilizados y tres de los autores del estudio trabajan para la mencionada compañía, que comercializa esas formulaciones. Según el artículo, el análisis estadístico estuvo a cargo de un investigador externo que desconocía la identidad de los tratamientos.
El resultado sin duda aporta evidencia clínica controlada a una relación que buena parte de la investigación previa había observado en pacientes con dolor crónico y, en particular en este ensayo, la dosis alta permite usar menos morfina durante un día, aunque el tamaño de la muestra y el seguimiento breve dejan pendiente comprobar si el efecto se mantiene en poblaciones más amplias y otros tipos de dolor.