Vuelve la campaña ‘Apoya, no castigues’ contra la prohibición de las drogas

Vuelve la campaña ‘Apoye, no castigue’ contra la prohibición de las drogas

Ongs y organizaciones civiles de todo el mundo piden una reforma de las políticas de drogas basada en la ciencia, los DD HH y la salud pública.

El próximo 26 de junio se celebra un día de acción global en torno a la campaña ‘Apoye, no castigue’ para cambiar las políticas públicas sobre drogas. El objetivo es concienciar sobre la importancia de acabar con la prohibición del uso de sustancias y la persecución de las personas consumidoras e impulsar un cambio de las políticas basadas en el castigo que cada año mantienen a millones de personas en prisiones, produce miles de muertes, discrimina a millones de personas y pone en riesgo la salud pública, todo ello sin haber conseguido reducir el número de muertes por drogas ni el narcotráfico en todo el mundo.

La campaña ‘Apoye, no castigue’ (Support. Don't punish.) se lanzó en 2013 como una iniciativa global promovida por las organizaciones International HIV/AIDS Alliance, International Drug Policy Consortium (IDPC), International Network of People who Use Drugs (INPUD) y Harm Reduction International (HRI). Con los años se han sumado numerosas ongs y organizaciones civiles de todo el mundo que apoyan una reforma basada en la evidencia científica, los derechos humanos y la salud pública de las políticas de drogas.

Vuelve la campaña ‘Apoya, no castigues’ contra la prohibición de las drogas

La campaña anual gira en torno al 26 de junio porque ese día se celebra el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, una celebración fijada por la ONU en 1987 para “fortalecer la acción y la cooperación para lograr el objetivo de una sociedad internacional sin problemas de abuso de drogas”, el día de celebración de los objetivos de la guerra contra las drogas y el prohibicionismo.

Este año además se cumplen 50 años desde que el expresidente Richard Nixon declaró a las drogas como el enemigo público número uno e hizo de la guerra contra las drogas una prioridad del Gobierno de EE UU, impulsando una política violenta contra consumidores, productores y pequeños traficantes dentro y fuera de sus fronteras.

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