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Washington reabre el debate sobre la legalización del autocultivo

A mediados de este mes, ingresó al Senado del estado de Washington el proyecto presentado por las senadoras Rebecca Saldaña, Noel Frame y T’wina Nobles. La iniciativa busca habilitar el cultivo doméstico de cannabis para mayores de 21 años y reabrir una discusión que el estado arrastra desde la legalización del uso adulto en 2012.

La propuesta legislativa indica que se podrán plantar hasta seis plantas por persona en la vivienda, con un máximo de 15 por “unidad habitacional”, sin importar cuántos adultos vivan allí. También habilita la tenencia, en ese mismo domicilio, del cannabis y de los productos obtenidos del cultivo. No es un cambio menor para un estado pionero que, aun con dispensarios legales, mantiene prohibido el autocultivo para el público general.

El proyecto suma reglas de convivencia que buscan anticipar conflictos. Establece consecuencias si las plantas o el cannabis se perciben por olor desde un espacio público o desde la propiedad de otra vivienda, o si el cultivo resulta visible desde el exterior. La propuesta, en ese sentido, ofrece un “sí” condicionado, permitiendo cultivar, pero con límites pensados para evitar que la legalidad se traduzca en molestias o exposición involuntaria.

En el apartado sancionatorio, el proyecto propone una escala. Exceder el límite —más de seis y menos de 16 plantas— se trataría como infracción civil y, a partir de 16 plantas, el marco pasa a ser penal. Además, contempla la incautación y destrucción inmediata de plantas que superen el umbral permitido.

El antecedente legislativo más cercano fue discutido en la Cámara de Representantes durante 2025 y con avance en comisión antes de quedar detenido. La llegada de este nuevo proyecto sugiere que existe una estrategia para sostener el tema en agenda. Mientras tanto, el propio regulador estatal recuerda que el cultivo doméstico no está permitido para el uso adulto, salvo en supuestos vinculados al régimen médico.

La discusión del autocultivo en Washington ya no se reduce a cuántas plantas, sino a qué modelo de legalidad quiere consolidar, el que apunta a estar centrado exclusivamente en lo comercial o uno que reconozca prácticas domésticas bajo reglas claras. En ese contexto, este nuevo proyecto de autocultivo, intenta equilibrar autonomía y convivencia comunitaria. Su recorrido dirá si, más de una década después, la legalización puede cultivarse.

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