Se podría decir que este pequeño discurso contiene la idea entera de la serie: “¿Sabe lo que me gusta de la aristocracia británica? –le pregunta retóricamente Stanley Johnston, el capo del narcotráfico de metanfetamina (a quien, por supuesto, da vida Giancarlo Esposito, el indeleble Gustavo Fring de Breaking Bad y Better Call Saul), a Eddie, el joven lord que acaba de heredar el ducado de Halstead– Que fueron los primeros gánsteres. Poseen el 75% de este país porque lo robaron. Guillermo el Conquistador era peor que Al Capone. Cuando vino desde Francia se apoderó de todo lo que cayó en sus manos. Después, ideó un sistema para que él y sus amigos lo conservaran para siempre”.
La verdad es que la combinación de chunguez, expolio y alergia al trabajo honrado que iguala la nobleza con el crimen organizado no es exclusiva de las élites británicas (que nos lo digan aquí). Sin embargo, sí existe un rasgo distintivo compartido por ambos estratos, y muy propio, original de la isla nublada, que queda bien reflejado en esta producción de Netflix: el estilo.
A finales del siglo XIX, con las peleas territoriales entre pandillas de scuttlers en Manchester, famosos por su vestimenta distintiva, los Peaky Blinders de Birmingham con sus trajes de tres piezas o los pendencieros y elegantes hooligans londinenses (antes de que el término se ligara al fútbol), las bandas de gánsteres se presentaron en Gran Bretaña como una amenaza a la sociedad, cuando, en realidad, fueron jóvenes de los barrios pobres que reflejaron tanto los valores como la estética de las clases dominantes a través de un prisma apenas distorsionado. Dandis de los arrabales con gusto por el latrocinio, cierto sentido del honor y la distinción.
La familia en el entierro del duque de Halstead.
"Bajo un chándal de tartán o bajo un traje príncipe de Gales encontramos, en esencia, al mismo tipo de persona: un matón coqueto"
Guy Ritchie, el director que se hizo muy famoso en el cambio de siglo al patentar la fórmula de la comedia criminal británica a base de tramas entrelazadas, ritmo anfetamínico, persecuciones de coches, gánsteres excéntricos, humor gamberro y testosterona a porrillo, con películas de culto como Lock and Stock (1998) y Snatch. Cerdos y diamantes (2000) (también por casarse con Madonna), puso de manifiesto esta analogía interclasista en la película que significó su vuelta al género que él mismo había creado, The Gentlemen (2019). En otras palabras: que bajo un chándal de tartán o bajo un traje príncipe de Gales encontramos, en esencia, al mismo tipo de persona: un matón coqueto.
Unos años después, en 2024, Ritchie, tal vez molesto de que otros copiaran su receta adaptándola al formato seriado con éxito [superándolo en comicidad y frescura, y encima reformulando los valores tradicionales asociados a la masculinidad, como en el caso de Brassic (ver Cáñamo #334)], decidió copiarse a sí mismo creando una serie –su primera serie– de ocho capítulos basada en la misma idea que apuntalaba el guion de su película, reciclando algunas cosas, pero con una trama y unos personajes parecidos, aunque distintos (quizá por la denuncia del guionista Mickey De Hara, basada en acusaciones de plagio e incumplimiento de contrato, argumentando que la cinta copiaba sustancialmente un guion que Ritchie le había encargado tiempo atrás para una secuela de RocknRolla).
La frecuencia de un pollo
Freddy, el hermano de Eddie aficionado a los pollos.
"Su padre ha conseguido mantener en pie su patrimonio a fuerza de hospedar una formidable plantación subterránea de la mejor White Widow Super Cheese"
La parrafada que le suelta el barón del crystal meth al duque de Halstead pertenece a “All Eventualities”, el sexto episodio de The Gentlemen. Y en concreto, a la escena embutida entre el antes y el después de que la campana dé comienzo al combate que enfrenta al púgil de Henry Collins, un promotor de boxeo y lavador de dinero, con Jack, el benjamín de la familia de mafiosos encabezada por Bobby Glass (Ray Winstone) y poseedora de un imperio del cannabis que se extiende bajo las tierras de otra familia, los Horniman, esta de rancio abolengo.
La trama principal viene a ser esta: tras la muerte del duque de Halstead, el antedicho Eddie Horniman (Theo James), que no es el mayor sino el “hijo sándwich”, recibe inopinadamente el título nobiliario y la enorme finca rústica de la familia, a la par que descubre que su padre ha conseguido mantener en pie su patrimonio a fuerza de hospedar una formidable plantación subterránea de la mejor White Widow Super Cheese. Con Bobby en la cárcel, es su portentosa hija Susie Glass (Kaya Scodelario, Effy Stonem de Skins) quien maneja el cotarro. Decidido a mantener a su familia lejos de las garras de los mafiosos, Eddie intenta vencerlos en su propio territorio, pero a medida que se sumerge en el mundo criminal empieza a pillarle el gustillo (pues como decíamos, aristócratas y hampones tienen mucho en común).
Susie Glass, la portentosa gánster ‘cockney’ al frente de la plantación.
"Ritchie recupera para la ocasión a uno de sus actores fetiche: el expeditivo exfutbolista de origen gitano Vinnie Jones"
Otros personaje importante es Freddy (Daniel Ings), el primogénito de los Horniman y hermano farlopero de Eddie. Además de protagonizar algunos de los momentos más hilarantes e indelebles (también desesperantes) de la serie, como cuando es obligado a vestirse, bailar y hasta ser un pollo –“obteniendo la frecuencia de un pollo”– ante Tommy Dixon, el mafioso en chándal Sergio Tachini al que Freddy debe dinero, y que es el propietario, junto a su mesiánico hermano Gospel John, de un lucrativo negocio de cocaína en el noroeste. Lástima que Tommy Dixton no goce de mucho más espacio dentro de la serie. Freddy, asimismo, tratará de convertirse en un emprendedor del ramo presentándole a Susie un proyecto de planta de cannabis con “efectos tipo cocaína” (llamado crack weed).
Además, Ritchie recupera para la ocasión a uno de sus actores fetiche: el expeditivo exfutbolista de origen gitano Vinnie Jones en el papel de Geoffrey Seacombe. Jones debutó como actor en Lock and Stock y desde entonces ha gozado de una prolífica carrera ante las cámaras. Geoff es el guardabosques de Halstead Manor, la propiedad de la familia protagonista. Responsable de mantener a raya a los zorros con su arsenal de escopetas, gusta de acoger animales heridos para cuidarlos.
Matones coquetos: paint from the same brush.
Pero volviendo al párrafo y al combate de boxeo con el que empezábamos hilando el texto, aunque el capítulo funciona como el dispositivo de una bomba de relojería que precipita el desenlace de la temporada, no estropeamos ninguna sorpresa al decir que lo que pasará sobre el ring simboliza que la lucha por el poder no será precisamente un pacto de caballeros, sino extremadamente violenta (aunque algo menos gráfica de lo que nos tenía acostumbrados Guy Ritchie antes de copiarse a él mismo adaptándose a la plataforma que produce la serie), sentando las bases para un conflicto mucho más amplio en los siguientes episodios.
Y lo que nos espera; porque Netflix promete más dandis arrabaleros y más aristócratas de los bajos fondo para este 2026. Y lo importante, más White Widow Super Cheese con sabor a palomitas. ¡Bienvenida sea!