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Bosnia-Herzegovina legalizó el cannabis medicinal, pero aún no funciona

Tras reclasificar el cannabis medicinal el 1 de enero, Bosnia-Herzegovina quedó formalmente dentro del mapa europeo de acceso farmacéutico. Pero la propia ministra responsable reconoció en abril que la ley no basta: mientras falte el reglamento de implementación, el cambio sigue detenido antes de llegar a los pacientes.

La decisión adoptada por el Consejo de Ministros el 29 de diciembre de 2025 sacó al cannabis medicinal de la lista de sustancias estrictamente prohibidas y lo movió a una categoría de monitoreo estricto. El cambio, vigente desde el 1 de enero, incluye resinas, extractos y tinturas, aunque bajo un marco acotado, con receta de un médico autorizado, productos ya aprobados –aceites, tinturas o preparados magistrales– y sin flor de uso libre.

El impulso político venía de lejos y tuvo como rostro al diputado Saša Magazinović, que durante años sostuvo el proyecto en un Parlamento donde la discusión había quedado congelada por más de una década. Aun así, el paso legislativo no convirtió de inmediato la norma en tratamiento y, a la fecha, Bosnia-Herzegovina todavía no tiene el reglamento completo que permitiría poner el sistema en marcha.

Para ordenar esa zona pendiente, el Ministerio de Asuntos Civiles reunió el 24 de abril a especialistas en una conferencia titulada “Legalización del cannabis con fines médicos: cómo acelerar el proceso”. La propia formulación del encuentro resumía el problema. Faltan guías profesionales para médicos, procedimientos de registro de medicamentos, protocolos de prescripción y un sistema de farmacovigilancia capaz de seguir efectos adversos. El debate conecta con otra frontera regulatoria del continente, donde Europa podría autorizar su primer fármaco cannábico de planta completa.

En esa mesa, la ministra Dubravka Bošnjak planteó la brecha con una claridad poco habitual en estos procesos, al advertir que legalizar no garantiza por sí solo que los pacientes accedan al tratamiento si antes no existe un marco regulatorio que lo sostenga. Por ahora, tampoco hay una fecha anunciada para la primera receta real.

La escena bosnia encaja en un patrón ya conocido, donde la aprobación formal suele avanzar más rápido que su implementación, incluso cuando la industria legal del cannabis en Europa continúa expandiéndose y, si bien Bosnia-Herzegovina ya tiene su ley, falta su primer paciente que le de uso.

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