Si bien el reducido tamaño de la muestra —solo ocho participantes— impide establecer conclusiones firmes, el estudio abre una vía interesante, ya que la formulación más concentrada de cannabidiol (CBD) mostró una evolución del dolor equiparable al esquema tradicional de ibuprofeno y paracetamol.
El estudio fue aleatorizado y comparó cuatro grupos de tratamientos: CBD 17 y 37 mg/mL, placebo y tratamiento habitual (ibuprofeno/paracetamol). En los grupos de CBD y placebo se indicó 0,5 mL por toma cada 4–6 horas durante siete días. El grupo habitual recibió blísteres con dosis combinadas de ibuprofeno (200 mg) y paracetamol (325 mg) para auto-administración cada 6–8 horas.
Para medir el dolor sin depender del recuerdo, los autores, realizaron bitácoras con registros frecuentes durante las primeras 72 horas y una escala numérica de 0 a 10. La pandemia interrumpió el reclutamiento previsto (120 personas) y el análisis final quedó en ocho adultos, dos por grupo. Por eso, el artículo describe patrones sin estadística inferencial.
En ese marco, el CBD 37 mg/mL mostró puntuaciones más bajas y estables, con una curva que se aproxima a la del tratamiento habitual. El CBD 17 mg/mL, en cambio, se superpuso con placebo. El paper también advierte límites metodológicos, como desequilibrios de dolor basal entre grupos y dificultades de cegamiento, porque el tratamiento estándar era identificable (tabletas) frente a aceites con sabor.
En seguridad, no se informaron eventos adversos serios; los efectos fueron leves e infrecuentes como la somnolencia o la boca seca). La discusión se enlaza con un antecedente de 2024 en dolor dental agudo (61 pacientes), donde una dosis única alta de CBD redujo el dolor frente a placebo, aunque con sedación y molestias gastrointestinales.