Después de varios años de crecimiento acelerado en las compras externas, el mercado chino de fibra de cáñamo entra ahora en una fase de corrección. Los datos citados por el medio especializado HempToday muestran que las importaciones pasaron de apenas 837 toneladas en 2020 a decenas de miles de toneladas entre 2023 y 2025, una expansión que había situado a China como un comprador con capacidad para condicionar precios, expectativas y decisiones productivas fuera de sus fronteras. En ese movimiento también se puede apreciar la tensión de fondo que vive el cáñamo textil, una industria que intenta ganar escala sin perder de vista los límites de una oferta todavía irregular.
Según el análisis de la plataforma china de información de mercados SunSirs, detrás de este giro esta el aumento de la superficie sembrada con cáñamo en el noreste de China durante 2024, una campaña que elevó la disponibilidad de materia prima nacional para el año siguiente. A ese factor se suma la buena cosecha europea de lino en 2024, relevante porque ambas fibras compiten en algunos circuitos textiles vinculados a la fabricación de tejidos.
La caída, sin embargo, no se repartió de manera homogénea entre los países proveedores. Mientras Francia reforzó su papel como principal puerta europea hacia el mercado chino, hasta concentrar el 74,29 % de las importaciones de fibra de cáñamo en 2025, Bélgica perdió peso de forma abrupta y pasó del 19,73 % al 3,26 %. Rusia, Países Bajos y Ucrania figuran también entre los principales orígenes mencionados para los dos últimos años, en un escenario donde el cáñamo industrial en Francia aparece cada vez más ligado a la moda, la transformación local y la búsqueda de cadenas de valor menos dependientes de Asia.
Aunque el descenso en las compras de materia prima revela una menor dependencia exterior, China conserva una posición central en la exportación de productos textiles de mayor valor añadido. SunSirs estima que las ventas al exterior de productos textiles de cáñamo, desde fibras e hilados hasta tejidos y artículos terminados, sumaron 2.018 millones de dólares en 2025, un 15,23 % menos que en 2024, con presencia en 193 países y regiones. La diferencia entre vender tallos, fibra o prendas terminadas recuerda que el procesamiento del cáñamo industrial sigue siendo una de las claves para capturar valor dentro de esta economía emergente.
Más que una señal de retirada, lo que sucede con el mercado chino parece confirmar que el cáñamo textil se mueve en un terreno donde crece el interés por fibras vegetales con menor carga ambiental, pero la escala industrial sigue dependiendo de cosechas, precios, infraestructura y políticas comerciales. Para los productores, el dato obliga a mirar el mercado chino con menos euforia y más estrategia.