Continúa en aumento el uso de marihuana entre los adultos en los EE.UU

Continúa en aumento el uso de marihuana entre los adultos en los EE.UU

Redacción

Un estudio de Annals of Medicine sostiene que los hombres de la generación del Baby Boom son el segmento de población en el que se experimenta un mayor ascenso en el número de consumidores.

Según el autor principal del artículo, Bill Jesdale, profesor asistente de población y ciencias cuantitativas de la salud en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts en Worcester, este aumento, que es consistente con otros estudios anteriores, podría darse por el significativo cambio de actitud hacia el cannabis. En estos momentos, la marihuana se sitúa entre el 55 y el 60% de aprobación entre los estadounidenses. Aunque sean los jóvenes los que estén más a favor de la legalización, también hubo un sustancial cambio en la forma en la que los adultos ven la marihuana.

El crecimiento en el consumo entre adultos se está dando tanto en los estados donde es legal (sea para su uso lúdico o la medicinal), como en los que no. Esto da a entender que el cambio está siendo a gran escala. Algo que, como ya decimos, diversas encuestas ya lo habían señalando, entre ellas la prestigiosa encuesta de Gallup.

El estudio analizó tres años de datos de encuestas, recopilados desde 2016 hasta 2018, sobre el consumo de cannabis en 171.507 adultos de 55 años en adelante de 19 estados y dos territorios.

Los hombres de 60 a 64 años informaron las tasas más altas de consumo de marihuana, con un 12,6% de los encuestados que dijeron que consumieron la droga en los últimos 30 días en 2018, frente al 8,9% en 2016. Durante el mismo período, el consumo también casi se duplicó entre hombres de 65 a 69 años (del 4,3% en 2016 al 8,2% en 2018) y entre los hombres de 70 a 74 años (del 3,2 % al 6 %). Entre las mujeres los cambios fueron menores.

Se desconoce cuál puede ser la razón de este incremento en el uso pero las variables que maneja Jesdale y sus colegas sugieren varias explicaciones posibles: una mayor disposición a admitir el uso debido a un menor estigma; una mayor disponibilidad del medicamento; una disminución de las inhibiciones contra el uso; y la cantidad de información sobre sus beneficios medicinales.