La despenalización de psicodélicos naturales se expande por EE UU

La despenalización de psicodélicos naturales se expande por EE UU

Activistas y legisladores dan nuevo pasos para lograr la despenalización en varios estados y ya apuntan al territorio federal.

En Estados Unidos el movimiento por la despenalización del uso de psicodélicos naturales como los hongos psilocibios, el peyote, la ayahuasca o la ibogaína sigue avanzando y expandiéndose por el territorio. La reciente formación de un nuevo grupo de defensa de la despenalización apunta ya a introducir la medida a nivel federal para que afecte a todo el territorio de EE UU. Al mismo tiempo, legisladores de Hawaii, Connecticut y Florida han introducido propuestas de ley para aprobar la despenalización en sus estados.

Estos esfuerzos activistas siguen la estela iniciada por la ciudad de Denver, que en 2019 se convirtió en la primera ciudad de EE UU en despenalizar el uso de psilocibina (componente de las setas psilocibias) a través de una medida que obligaba a la policía a convertir en su última prioridad la persecución del uso y posesión de las setas. Después de Dever fue Oakland, Santa Cruz, Ann Arbor, Washington DC, y en el último mes Somerville y Cambridge. Todas estas han ido más allá de Denver impulsadas por el grupo Decriminalize Nature y han despenalizado no sólo las setas psilocibias, sino todas las plantas y hongos psicodélicos.

TERRITORIO FEDERAL

Plant Medicine Coalition, un nuevo grupo en defensa de la despenalización, ha sido fundado por el impulsor de la campaña para Washington DC, que logró su objetivo el pasado noviembre a través de una votación popular. Plant Medicine Coalition quiere dar el paso y llevar una medida similar al Congreso del país. “El movimiento psicodélico ha tenido una historia muy larga, pero nuestro gobierno federal todavía está trabajando en el cannabis”, dijo la cofundadora del grupo Melissa Lavasani en una entrevista con Marijuana Moment.

Después de conseguir la victoria en Washington con un apoyo del 76% de los votos, los activistas detrás de la campaña apuntan al Congreso y algunos legisladores federales les parece un paso natural. Uno de los primeros objetivos del grupo es conseguir que el Gobierno federal realice investigaciones sobre el potencial terapéutico de psicodélicos naturales con fondos federales. La finalidad última: la despenalización y regulación de estas sustancias en todo EE UU.  

INICIATIVAS ESTATALES

Por otro lado los legisladores de Florida, Connecticut, Hawai e Iowa han presentado en los últimos dos meses proyectos de ley para modificar las leyes estatales sobre psicodélicos naturales. En Florida un representante demócrata presentó una propuesta de ley el 28 de enero para establecer un marco legal que permita el uso de psilocibina en tratamientos terapéuticos, una medida como la que Oregón aprobó el pasado noviembre (junto con la despenalización de todas las drogas). La propuesta de Florida también quiere lograr que la policía del estado deje de perseguir el uso y posesión de otros psicodélicos naturales, una medida que en la práctica supone la despenalización, como ya hizo Washington DC.

En Hawai varios legisladores presentaron un proyecto de ley en el Senado del estado para regular el uso terapéutico de los hongos psilocibios a finales de enero. De aprobarse se eliminaría la psilocibina de la lista estatal de sustancias controladas y el Departamento de Salud tendría que establecer centros de tratamiento para la administración terapéutica de psilocibina. En Iowa un legislador ha presentado un proyecto de ley esta semana para eliminar la psilocibina de la lista de sustancias controladas en el estado, y en Connecticut un proyecto de ley más modesto ha sido impulsado por varios legisladores demócratas para crear un grupo de trabajo que estudie los beneficios del uso terapéutico de psilocibina.

Mientras tanto la despenalización a nivel local sigue expandiéndose por municipios del país. Este año ya han aprobado medidas Somerville y Cambridge, dos ciudades del estado de Massachusetts. En conjunto estos esfuerzos de activistas y legisladores intentan poner fin a la criminalización de las personas que usan estas sustancias para su autocuidado y crecimiento personal, y para aquellas que podrían beneficiarse de sus efectos sobre la salud mental en el tratamiento de adicciones, depresión, trastornos de ansiedad, o superación de traumas.

Relacionados