Cuando el Census Bureau comenzó a recopilar estos datos en 2021, 19 estados y el Distrito de Columbia aplicaban impuestos especiales al cannabis. Cinco años después son 30 estados más el distrito federal. Alabama fue la incorporación más reciente, tras el inicio de las ventas de cannabis medicinal en mayo de 2026. Solo en el segundo trimestre de este año, los estados declararon 987,5 millones de dólares en recaudación.
En este contexto recuadatorio, uno de los principales desafíos es decidir cuánto cobrar en impuestos sin encarecer demasiado el cannabis legal y favorecer al mercado ilegal. Por eso los estados aplican modelos distintos, con impuestos sobre el cultivo, las ventas, el peso o el tipo de producto.
California ofrece el ejemplo más claro de ese equilibrio. El estado eliminó su impuesto al cultivo el 1 de julio de 2022 para aliviar la carga tributaria, reducir precios y contener el mercado ilegal. La recaudación vinculada al cannabis pasó de 878,56 millones de dólares en el año fiscal 2022 a 528,23 millones en 2023. La caída nacional registrada ese año se explica en buena medida por ese cambio.
Las diferencias entre estados son considerables. Washington y Montana recaudan más de 50 dólares anuales por habitante mediante impuestos especiales al cannabis, con tasas minoristas del 37 % y 20 %, respectivamente. Alaska supera los 30 dólares por habitante sin aplicar un impuesto especial minorista. En su lugar, grava el cultivo con 50 dólares por onza cuando el cannabis se transfiere a establecimientos autorizados.
En Michigan, un impuesto mayorista del 24 % comenzó a aplicarse en 2026 sobre las primeras transferencias de cannabis de uso adulto, sumándose a otros gravámenes ya existentes. El caso muestra por qué la carga fiscal se ha convertido en una variable relevante para analizar precios y competitividad dentro del mercado regulado.
Cinco años después de que el Gobierno federal comenzara a medir estos ingresos, los impuestos al cannabis ya forman una corriente estable de recursos para numerosos estados. La serie del Census también deja otra lectura. La recaudación por sí sola no describe el funcionamiento de una regulación. Para entender sus efectos hay que observar al mismo tiempo precios, acceso, estructura fiscal y capacidad del mercado legal para competir con el no regulado.