La propuesta parte como vino elaborado con uvas del Valle de Columbia. Luego pasa por un proceso de desalcoholización orientado a conservar sabor y estructura y finalmente se le incorpora delta-9 THC de cáñamo en una formulación que, según la empresa, busca entregar una dosificación consistente. En su presentación, Whirlwined destaca un perfil liviano, 25 calorías por porción y menos de un gramo de azúcar.
Según reportó The Marijuana Herald, el primer lanzamiento es un Sauvignon Blanc en formato de 750 ml. En su información pública, la marca indica 5 mg de THC por porción y 25 mg por botella, y afirma que el inicio puede sentirse en 10–15 minutos, aunque esto puede variar según cada persona.
En el plano regulatorio, Whirlwined sostiene que su producto cumple con la definición federal de “hemp” al mantenerse en 0,3% o menos de delta-9 THC en base a peso seco, criterio clave para el auge del mercado de derivados de cáñamo en Estados Unidos. De todos modos, la venta, distribución y envío pueden depender de las normas específicas de cada estado.
Sobre su cadena de producción, la empresa señala que trabaja con uvas y viñedos del estado de Washington, tecnología de desalcoholización, emulsificación de THC con certificación de laboratorio y embotellado en Chicago.
Para su despliegue comercial inicial, informó acuerdos de distribución con Lakeshore Beverage, Superior Beverage y AJ Maka Distributing, y espera que Binny’s Beverage Depot sea una de las primeras cadenas en ofrecerlo. Su objetivo declarado es expandirse hacia estados vecinos y avanzar a una distribución nacional durante 2026.
Más allá del marketing, la idea es que una copa puede bajar revoluciones sin alcohol. Y como cualquier producto con THC, el manual mínimo de consumo responsable se mantiene, empezando con poco, esperar el efecto y evitar conducir o mezclar con otras sustancias.