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Tabaco y cannabis aparecen en 6 de cada 10 videos musicales en Youtube

Se analizaron, en un estudio publicado en Substance Use & Misuse, 1.160 videoclips del Top 100 de YouTube 2024 en dos mercados –Estados Unidos (habla inglesa) y Alemania (habla alemana)– y concluyó que el 41% incluye al menos una referencia a cannabis y nicotina. La investigación advierte que esta iconografía, especialmente concentrada en el hip-hop/rap, puede aumentar la exposición de adolescentes a conductas de consumo normalizadas en pantalla.

YouTube es una plataforma global donde los códigos estéticos se vuelven lenguaje común para quienes los consumen. En el rap, el humo y los dispositivos –cigarrillos, vapeadores, porros o blunts– aparecen como elementos de identidad y pertenencia. Esa repetición, sumada al alcance masivo de los videos, fue el punto de partida del análisis realizado por Matthis Morgenstern, Eddy Süßkow, Clemens Neumann y Reiner Hanewinkel (IFT-Nord, Alemania).

La primera foto del estudio muestra que en el hip-hop/rap, el 59,5% de los vídeos mostró nicotina o cannabis; en el resto de los géneros, solo el 10,1%. Para estimar la magnitud del contacto, el equipo no se limitó a contar escenas y calculó una medida de “exposición” multiplicando ocurrencias por visualizaciones acumuladas (registradas en marzo de 2025). Así, identificó 4.478 apariciones y proyectó 57 mil millones de impactos relacionados con el tabaco y 49 mil millones de impactos de cannabis.

Boosie Badazz – “Pretty Girls and Weed” [Music Video]

Boosie Badazz – “Pretty Girls and Weed” [Music Video]

La comparación entre países abre otra capa de lectura. En el hip-hop/rap alemán predominó la aparición de dispositivos relacionados con la nicotina (38,0%), mientras que en el estadounidense fue mucho menos frecuente (8,8%). Sin embargo, con el cannabis ocurrió lo inverso y apareció más en Estados Unidos (37,2%) que en Alemania (9,4%). 

Aunque la preocupación por estas imágenes circula desde hace años, el valor de este trabajo está en poner cifras comparables entre mercados y en traducir “apariciones” a alcance real. En un ecosistema donde la audiencia joven consume música como en una suerte de loop interminable, la estética funciona también como una especie de pedagogía o modelo a seguir.

Es importante destacar que el debate que propone la investigación no pasa por censurar un género, sino por reconocer cómo opera la economía de la atención y cómo el consumo se vuelve un recurso narrativo rentable dejando una frontera porosa entre representación y promoción. Si la plataforma está diseñada para exponer lo que retiene miradas lo urgente es discutir reglas de visibilidad sin dejar la conversación en manos del algoritmo.

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