En Wisconsin el cannabis sigue prohibido para uso recreativo y medicinal, una excepción regional que se traduce en viajes de compra transfronterizos y en competencia desigual para el comercio de ese estado. La propuesta intenta destrabar el tema con legalización, regulación y una salida judicial para condenas que quedarían sin sustento.
El texto habilita a mayores de 21 años a poseer cannabis en cantidades definidas y elimina la prohibición de parafernalia asociada al consumo. A la vez, deja claro que el proyecto no altera la prohibición federal, que sigue considerando ilegal la marihuana.
Uno de los ejes más sensibles es ordenar los comestibles y bebidas de cáñamo. La propuesta define estos productos en rangos de 1 a 10 miligramos por porción o por envase. Si se supera ese umbral –o el producto se presenta en otros formatos– pasa a regularse como cannabis. También restringe la venta a mayores de 21 años e incorpora sanciones por ventas a menores.
En lo institucional, el proyecto crea una División de Regulación del Cannabis dentro del Departamento de Agricultura, Comercio y Protección al Consumidor para supervisar producción, procesamiento y testeo, mientras el Departamento de Ingresos quedaría a cargo de licencias minoristas, habilitando, además, a municipios o condados a prohibir dispensarios, microempresas en su jurisdicción.
Los legisladores en el legislativa indicaron que las personas con condenas por conductas que dejarían de ser delito podrían solicitar la anulación de la condena y la expurgación de antecedentes. Para activar esa revisión, el borrador propone una Unidad de Revisión de Condenas por Cannabis, con tareas de identificación, notificación y apoyo a organizaciones de asistencia.
El proyecto registra una presión acumulada. La brecha entre la ley y el mercado real pesa en el debate. En Wisconsin, el debate ya no se reduce a “legalizar o no”, sino a qué reglas se escriben para un ecosistema de cannabinoides que creció al borde de la norma –y a cuánto costo social se tolera mientras otros estados capturan consumo, impuestos y empleo.