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El cannabis con THC y CBD muestra eficacia contra la migraña

La combinación vaporizada de THC y CBD mostró mejores resultados que el placebo, en un estudio que abre una vía de interés médico y perfila una posible forma de uso con formulaciones vaporizadas y estandarizadas para tratar crisis agudas de migraña.

Para poner a prueba esa hipótesis, los investigadores compararon cuatro preparaciones vaporizadas utilizadas durante distintos ataques de migraña aguda: una flor dominante en THC, una dominante en CBD, una combinación de 6% de THC y 11% de CBD, y una flor placebo. Al tratarse de un diseño cruzado, cada participante podía abordar hasta cuatro crisis diferentes, separadas por al menos una semana, de modo que la comparación entre formulaciones no dependiera solo de grupos aislados de pacientes.

A las dos horas del tratamiento, la combinación de THC y CBD mostró mejores resultados que el placebo en los tres desenlaces principales: alivio del dolor, desaparición completa del dolor y desaparición del síntoma más molesto asociado a la migraña. El alivio se registró en el 67,2% de los ataques tratados con la mezcla de cannabinoides, frente al 46,6% con placebo; la ausencia completa de dolor alcanzó el 34,5% frente al 15,5%, mientras que la desaparición del síntoma más molesto llegó al 60,3% frente al 34,5%.

No todas las preparaciones, sin embargo, se comportaron del mismo modo. La flor dominante en THC también superó al placebo en alivio del dolor a las dos horas, aunque no logró diferencias significativas en ausencia completa de dolor ni en desaparición del síntoma más molesto. La formulación dominante en CBD, por su parte, no fue superior al placebo en los principales desenlaces medidos. El comportamiento de la combinación de CBD y THC refuerza una línea de investigación que también se está explorando en modelos preclínicos. Esa diferencia obliga a desplazar la mirada desde el “cannabis” entendido como una categoría general hacia una discusión más precisa sobre composición, dosis, vía de administración y momento de uso.

Conviene leer el hallazgo dentro de sus límites. El ensayo se centró en el tratamiento agudo de crisis de migraña con cannabis vaporizado y formulaciones estandarizadas, pero no evaluó el uso preventivo, no comparó directamente estos productos con fármacos antimigrañosos habituales y tampoco permite trasladar sus conclusiones a aceites, comestibles u otros preparados comerciales. Quedan abiertas, además, las preguntas sobre seguridad a largo plazo, especialmente en personas vulnerables a efectos psicoactivos, ansiedad, deterioro cognitivo o problemas respiratorios asociados a la inhalación.

Aunque los autores no reportaron eventos adversos graves, ese dato no basta para convertir el resultado en una recomendación general. En la migraña, donde la respuesta placebo puede ser alta y los síntomas varían de forma marcada entre pacientes, el valor del estudio está en haber introducido un método más exigente en un terreno donde durante años han predominado los relatos de uso y los estudios observacionales.

Más que confirmar una intuición extendida entre pacientes, este ensayo ayuda a continuar avanzando en esta línea de investigación ya que una combinación concreta de THC y CBD que haya funcionado mejor que placebo no significa que cualquier producto cannábico sirva para cualquier migraña e indica, más bien, que el cannabis medicinal empieza a ser examinado con formulaciones definidas, resultados verificables y cautelas proporcionales a sus riesgos.

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