Las últimas ponencias de la subcomisión piden la regulación
Manuel Guzmán, vicepresidente del Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM); Carola Pérez, presidenta del OECM; Noemí Sánchez, profesora asociada a la Universidad de Valencia, e investigadora independiente. Presidente del Observatorio Europeo del Consumo y Cultivo de Cannabis (OECCC); Joan Ramón Villalbí, delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas Ministerio de Sanidad.

Las últimas ponencias de la subcomisión piden la regulación

Ayer se celebró la última sesión de comparecencias de la Subcomisión para el estudio del cannabis medicinal en España.

Ayer lunes tuvo lugar la última de las sesiones de comparecencias en la Subcomisión para el estudio del cannabis medicinal en España, por la que han pasado 23 cargos de instituciones nacionales e internacionales en la gestión del cannabis medicinal y las drogas, y personas expertas en el uso medicinal o en las adicciones. Después de cuatro sesiones, las últimas siete comparecencias fueron concentradas en la jornada de ayer, marcada por la expresión de las necesidades de los pacientes, el apoyo de la comunidad científica y los testimonios desde otros países que ya han dado el paso.

La jornada fue inaugurada por Carola Pérez y Manuel Guzmán, presidenta y vicepresidente del Observatorio Español de Cannabis Medicinal, quienes ofrecieron una comparecencia conjunta desde la perspectiva de los pacientes (Carola Pérez explicó su experiencia personal con sus dolencias y el alivio único que le ofrece el cannabis) y la ciencia (Guzmán es investigador en aplicaciones terapéuticas del cannabis). Estos pusieron en contexto la utilidad del cannabis y la necesidad urgente de regularlo, todo ello en base a la evidencia disponible, las recomendaciones de la OMS y las aplicaciones aprobadas en otros países.

“Los pacientes españoles no entendemos cómo es posible que actualmente se estén otorgando licencias para cultivar cannabis y extraer [productos] de grado farmacéutico. [Como] se permite investigar y exportar flores y preparados a pocos kilómetros de nuestras casas y nosotros no podemos recibir un solo producto, alegando falta de evidencia o que no llegamos en el momento político adecuado. Señorías, el dolor no espera y los pacientes nos vamos a buscar la vida”, expresó Carola Pérez.

Guzmán inició en que el cannabis presenta efectos adversos de un riesgo bajo o moderado y un potencial de adicción igualmente asumible. También que su perfil de seguridad es más que razonable, equiparable al de otros fármacos aprobados, y mucho más seguro que el de los opioides. Apuntó que la regulación del cannabis no supondría sustituir fármacos que están en uso actualmente, sino que aumentaría el armario farmacéutico y el abanico de opciones de tratamiento para atender a los pacientes de manera más eficaz. Los dos hicieron hincapié en la necesidad de aprobar una regulación que dé acceso a la vaporización del cannabis, pues es una vía de acción rápida que los pacientes necesitan y que no se puede obtener con productos de administración oral.


La segunda intervención fue a cargo de Natalie Richard, Directora Adjunta de la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento y de los Productos de la Salud. Esta, acompañada del director adjunto de asuntos jurídicos y normativos, explicó el diseño y funcionamiento del programa piloto de cannabis medicinal que se está llevando a cabo en Francia desde hace poco más de un año. Allí hasta 3000 pacientes (actualmente 1110) con una serie de patologías limitadas pueden acceder hasta marzo del año que viene a extractos y flores de cannabis medicinal en farmacias y hospitales a través de este programa controlado y supervisado, que servirá para decidir si se implementa un programa de cannabis medicinal permanente.

El tercer y cuarto ponente fueron representantes de instituciones portuguesas. El primero Joao Castel-Branco Gouláo, encargado de la Dirección General de Intervención en Conductas Adictivas y Dependencias, y el segundo Ruis Santos lvo, de la Autoridad Nacional del Medicamento y Productos de Salud. En conjunto dedicaron sus intervenciones a explicar el modelo de regulación del cannabis medicinal en Portugal, sus antecedentes y su desarrollo legislativo hasta su puesta en marcha en abril del año pasado, cuando los cogollos y otros productos llegaron a las farmacias. Merece la pena mencionar la explicación del Joao Castel-Branco sobre la despenalización de todas las drogas aplicada en Portugal desde el año 2001, por la que la posesión y consumo de cualquier droga quedó fuera de la legislación penal y desde entonces solo se castiga con sanciones administrativas.

Joao Castel-Branco destacó que dicha despenalización ha contribuido decisivamente a reducir el estigma asociado al consumo y, en el marco de una política de drogas más amplia que incluye el apoyo social y sanitario y la reducción de riesgos, ha provocado una caída de la criminalidad asociada y una mejora en la salud pública. Según explicó, los aproximadamente 100.000 usuarios problemáticos de drogas que había en 2001, hoy son en torno a 40.000 y pico, la mayoría de los cuales están bajo tratamiento y en conexión con los servicios de salud.

La quinta comparecencia fue a cargo de una representante gubernamental de Agencia Medicamentos República de Finlandia, quien explicó el modelo de regulación finlandés, muy similar a la que existe en España. Allí sólo hay dos productos autorizados: el Sativex y el Epidiolex. A parte de estos, desde 2006 un fallo judicial permite que los médicos puedan solicitar la prescripción extraordinaria de cannabis crudo importado, como el Bedrocan, bajo su responsabilidad. Pero no hay un acceso regulado y constante a otros tratamientos cannábicos.

Luego fue el turno de la doctora Noemí Sánchez Nacher, doctora en neurociencias y Presidenta del Observatorio Europeo del Consumo y Cultivo de Cannabis (OECCC), quien utilizó su intervención para hacer puntualizaciones sobre varios aspectos que se han estado debatiendo en las sesiones de comparecencias. Sánchez empezó haciendo un repaso a las bases del método científico y la evidencia científica, para luego recordar que la definición de salud de la OMS presta cada vez más atención a la calidad de vida de los pacientes, que a menudo se ve aumentada con el uso del cannabis medicinal. También apuntó que en España existe una relación única con la planta del cannabis, debido al arraigo de la cultura del autocultivo y al surgimiento de los clubs de cannabis, que puso en valor.


La doctora Sánchez aprovechó para presentar las conclusiones preliminares de la Encuesta Cannabis, así como las conclusiones recogidas al final del II Congreso Internacional Cannabis Sativa; entre ellas la necesidad de acometer una regulación del cannabis medicinal con varias vías de acceso para los pacientes, incluyendo el autocultivo personal, el autocultivo colectivo y los fitofármacos de bajo coste. Por último explicó su experiencia personal con cannabis medicinal como paciente para tratar la esclerosis múltiple que padece.

La última intervención de la subcomisión fue la del Delegado para el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) de España, Joan Ramón Villalbí, quien expuso las potenciales consecuencias negativas que podría tener la regulación, haciendo referencia a los posibles efectos secundarios indeseados del consumo de cannabis. Villalbí explicó también algunas tendencias relacionadas con el cannabis observadas desde el PNSD. Resumiendo: el consumo habitual tiene una tendencia descendente desde el pico de 2004, aunque las personas que acuden a servicios de ayuda para dejar de consumir ha aumentado en los últimos años. También ha aumentado el porcentaje de THC de los productos del mercado negro y los niveles de producción ilegal en España. Todo ello referido al uso no medicinal de la planta.

Sobre el cannabis medicinal dijo lo siguiente: “Si hay pacientes con determinados diagnósticos que no responden bien a otros tratamientos y que se pueden beneficiar del tratamiento con cannabinoides, creo que es razonable como facilitar esta opción”. Su apuesta: establecer formas de prescripción médica de tratamientos de cannabis más allá de los dos fármacos disponibles actualmente (Sativex y Epidiolex), usar el marco internacional y europeo actual y utilizar a la AEMPS para gestionarlo.

El final de la Subcomisión auguró una futura regulación medicinal. “Nosotros nos hemos comprometido a que haya un marco del cannabis terapéutico en este país. Es inexorable que vaya a producirse, y es imprescindible que se produzca con el consenso, con el mayor consenso que se pueda alcanzar”, dijo el diputado del PSOE Daniel Viondi. Su partido, socio mayoritario del Gobierno, anteriormente se había resistido a apoyar una ley para los pacientes. Las declaraciones de ayer confirman que el PSOE está convencido para emprender el proyecto de regulación medicinal. Junto con su socio de Gobierno Unidas-Podemos, que lleva años pidiendo una ley, y otros partidos minoritarios que también la apoyan, la regulación parece inevitable.

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